La magia de los outsiders

'Instinct in progress' NUMA Circuit 015

JRamallo, Jesús Castellano, Silvia Navarro - Café Siete 10/04/2015

Texto: Jordi Solsona

Fotos: página de Facebook NUMA Circuit 015

 

Lo de ayer en CaféSiete resultó un espectáculo mancomunado. Pero antes de seguir advierto: este crítico fue una de las piezas del encuentro. ¿Es lícito ejercer de crítico y parte? Claro que sí, la imparcialidad sabe de márgenes. Así que continúo.

¿Qué ocurre cuando varias manos intervienen una obra de arte? ¿Qué ocurre cuando todo eso se retransmite en una pantalla a la vista del público, entre alcohol, música, y podemos contraponer las dos realidades, al artista en directo, o al artista en pantalla? 

¿Qué ocurre cuando la vida sigue sucediendo en la sala? ¿Qué mecanismos se ponen enmarcha para que ocurra todo lo que anoche aconteció? ¿Qué siente una persona cuando es invitada a componer la pieza que se está elaborando? 

Jesús Castellano (soberbio,  dramático, su americana negra reflejó el efecto de su fuerza al finalizar su tarea, la quiero). Silvia Navarro (felicidad, intensidad, fluidez, elegancia). Y JRamallo (luego hablo de él) suben a escena y empiezan a transformar la lámina de principio de siglo XX, 'El buen pastor', en algo mucho más real, pasa de ser mito a ser auténtico. Los pinceles vuelan, la masa pictórica se vuelve materia viva, los recortes de prensa planean sobre la masa de colores… Las cartas del tarot también surgen de la nada para convertirse en las auténticas diosas y echar al buen pastor de ahí a codazos.  Luego el público también sube a escena y dice la suya sobre la pieza. Un totum revolutum pero con sentido y sensibilidad. 

Hablemos de JRamallo y Realismo punto Cero. El artífice de todo. Ramallo es instinto, fuerza, animalidad, corazón y una mente preclara. Rodearse de buena gente y que tiene cosas que decir es su segundo mérito. El primero: su propuesta escénico/artística para el NUMACircuit. Un animal plástico, un animal escénico. Porque era su mirada la que atrapaba al público y lo atraía para participar en la pieza. Nadie se resistió. A los mandos de una  exquisita selección musical, propiciaba que las cosas sucedieran. La obra iba creciendo, “el buen pastor” se iba configurando en un sin fin de masas, colores, formas, mensajes… Atención a este artista en su vertiente plástica. Tiene un hueco reservado en un lugar bien alto. Ya lo hizo en su vertiente literaria con su “Cucarachas con Chanel”, una novela fragmentaria y viva, en carne viva, que abre la piel del lector. También es sus columnas periodísticas y en su primera novela. Busquen, encuentren por ahí  sus textos. 

Como iba diciendo, la noche impregnaba el cuadro y brotaba  vida en la sala. Jordi Solsona condujo a su manera al público presente. Algo así como un maestro de ceremonias que planteaba las disyuntivas del suceso. ¿Realidad, ficción? ¿Qué eso del arte? ¿Cuándo acaba una pieza? ¿Qué ocurre cuando ves que otros modifican tu trabajo? ¿Qué se siente al formar parte? Además, corrían por la sala unos modernísimos terminales de esos que “te conectan” con el mundo. Los presentes iban componiendo sus mensajes de facebuc, sus tuiters o sus guasaps en esas libretas de espiral y a bolígrafo. Cuando Jordi los  leía al micro, sonaban extraordinarios, mágicos… “Quiero follar contigo en el cuarto de baño” decía uno. “No entiendo nada de lo que está pasando aquí”, seguía el otro… Voló un huevo crudo de mano en mano por la sala que acabó como tenía que acabar: estallado sobre el suelo en un vuelo final sin retorno. Corrió el vino entre el público que se invitaba  entre sí. Y luego se abrieron los móviles de verdad y se leyeron muchos guasaps  de lo más íntimo y reales. Era la vida que sucedía al margen, o en medio del arte. Algo deslabazada la conducción por parte de Jordi, pero viva, intensa, sugerente, emocional. 

La cámara era otro sujeto vivo. En las manos de Manu obedecía las sugerencias de JRamallo y de Jordi para señalar y ampliar. Mientras iba a su aire, recogía impactos vitales retransmitidos en directo sobre la pantalla. Realidad aumentada. Vida en directo  pero en formato digital. Manu/cámara/notario de los acontecimientos. 

Ya se ha puesto antes sobre escena el discurso pictórico. “Dalí Versus Picasso” de Fernando Arrabal, por ejemplo. O “Un Picasso” de Jeffrey Hatcher. Dramaturgias inteligentes sobre mitos muertos. Interpretaciones. Ayer no, ayer era arte vivo. Sucesos en vivo. La vida viva. 

Ah, la pieza finalmente se subastó. Ya tiene propietario. Podrá verse en Cafésiete. El público la tituló: “orgasmo japonés en cafésiete, eyaculación rosa, menuda paja mental”. Merece repetirse la experiencia teatral/viviencial/plástica. Porque la vida merece compartirse. Compartir emociones en directo. Bajo la supervisión de la cámara que todo lo ve. Pronto podrá visualizarse el resultado de ayer en la nube misteriosa de Internet.

See you later, alligator.

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