Apaguen las luces, enciendan un par de velas y dejen una ventana abierta porque vamos a hablar de 'The Jack Nance E.P.', la nueva propuesta de Cabeza Borradora

No habrán sido pocos quienes hayan puesto este disco, y mientras lo escuchan han tenido que acudir a la carátula para cerciorarse de que realmente están escuchando a Cabeza Borradora. Aparentemente podría ser un disco difícil. No lo es. Este 'The Jack Nance' es un alarde de estilismo; no sabemos -ni queremos saber- si esta inquietud será la nueva línea a seguir en próximas producciones de la banda. De hecho, nos debería dar igual. 

La calidad de esta ya legendaria banda no ha mermado, en todo caso ha superado muchas expectativas. Al menos las mías. El producto que hace referencia y tributo constante al filme de David Lynch y que da nombre al grupo es duro, por su constante e insidiosa oscuridad y por su apasionante distanciamiento del pop. Un trabajo a todas luces conceptual, más cercano al dark wave o al drone, y que ha contado una vez más con la producción de Dancelwerk.

Ambientes cargados, sucios. El humo es tan denso que se puede rasgar con un hueso mal afilado. Los personajes están musicalmente sugeridos y documentados a través de pasajes que transitan una calma aterradora. 'Mary' se vislumbra entre reverberaciones de guitarra, electrónica intensa y susurros fosilizados. 'Henry' aparece de forma misteriosa para llegar a un trance hipnótico y violento. En 'Jack' conviven sonoridades desestructuradas, rítmos abstractos y una presión apocalíptica que nos conduce a la niebla ruidista y desesperanzadora de 'Kelly Jean'.

Un gran disco, corto, que podría ser la vena que el combo orotavense pueda seguir drenando en el futuro. Una incursión en la musicalidad más visual y en las artes oscuras. Acabó el baile. 

De repente, por el ajedrezado suelo victoriano aparece un impoluto caballo blanco mirando a cámara. 

'The Jack Nance E.P.'. Cabeza Borradora. (Autoproducido)

 

Nuevo trabajo de Cabeza Borradora