Un Planeta

Conversamos con Alberto Alonso sobre un trabajo que aúna oficio y experimentación

'Árboles' titula el conjunto de canciones de UN PLANETA, el novedoso, refrescante y singular proyecto musical de Alberto Alonso. Cortes sonoros raros, pues no siempre se conforman con el formato o estructura canónica de canción. Un manojo de temas que giran en torno al sol de un eje sólido, elaborado en el tiempo a partir de la riqueza de muy variadas influencias, mucho oficio y una particular visión poética, aplicable tanto a su sonoridad como a sus letras, que les aportan coherencia y sentido. Como mente y cuerpo, la división entre música y palabra es ficción en el planteamiento de Alberto Alonso, a quien durante mucho tiempo se le ha percibido solamente como cantautor. Es al observarle más de cerca que comprendemos cómo todo este tiempo ha estado dedicado a otra cosa, macerando algo más allá. 'Un Planeta' es el resultado, por ahora, de un largo proceso de madurez. Personalmente es un reto entrevistarle. La suerte de haberle acompañado a ratos en ese camino me obliga a hacerme a un lado para que esta conversación sirva de telescopio, y que seas tú quien le vea más de cerca e imagine esta cosa que, como el Planteta Melancolía, se nos acerca irremediablemente.

Empecemos con un tópico: ¿por qué Un Planeta?

Uy. Mmm... En orden cronológico creo que se comprende mejor de dónde viene todo... Tenía la intención de iniciar proyecto con nuevos planteamientos. Nuevas canciones compuestas para ser loopeadas en directo, lo que ya implica ciertas sonoridades específicas. A partir de ahí, montaría un set que me permitiera hacer un directo en solitario, añadiendo teclados y ritmos. Lo que pasa es que me invitaron a participar en la Feria de Autoedición de Fanzines 'Cozidos', celebrada en noviembre de 2017 en Las Palmas. Y en lugar de llevar canciones antiguas decidí usar esa oportunidad como estímulo y comenzar a escribir un repertorio totalmente nuevo. Además, lo hice acorde al evento, usando los recursos propios del fanzine y el collage: la mezcla de lenguajes (que era lo que quería y ya casi no puedo evitar), comenzó a darse en las composiciones, como collages pertenecientes a un fanzine sonoro. Esto afectó a la música y a las letras, con una narratividad similar a la del relato o el cine. Tabién a un trabajo de yuxtaposición de imágenes, que al unirse crean una tercera, como ocurre en el collage. Por eso no me interesaban tanto las palabras en sí, sino las imágenes que éstas generan. De ese impulso nace 'Un Planeta'.

No quería que el discurso del hombre blanco heterosexual se colara como protagonista.

¿Y por qué el título 'Árboles'?

Árboles es una de las canciones. Al surgir los primeros acordes, algunas personas me dijeron: “suena a obertura, como para empezar algo”. Estuve de acuerdo, y se convirtió en la primera canción del repertorio. Por eso lo titula. Aunque bueno, la canción, en realidad, tiene tres títulos...

¿Como un collage de títulos? Háblanos un poco de ellos y de esta canción.

Árboles sirve de ejemplo del disco. En ese momento estaba influido por distintas lecturas, algunas de filosofía. Al contar estas historias mediante personajes tan poco habituales, mi intención es dar voz a realidades cuyo discurso no existe. Porque los relatos que se nos cuentan son siempre los del éxito, modelos para reproducir y perpetuar el sistema, sin dejar precísamente que la realidad se cuente de otro modo y desde otras subjetividades. No quería que el discurso del personaje de hombre blanco heterosexual se colara como protagonista, ni sobreentender que ese es el contexto al que llega el mensaje. En la canción, simplemente, los personajes son árboles. Pero no se trata de una fábula, no están humanizados. Tampoco se habla de ellos. Hablar de algo es hablar otra vez de nosotros. La canción intenta hablar de otra cosa, el lugar en el mundo y la acción donde estos personajes están presentes. Pasa un poco como en la canción de Mastretta 'El Último Habitante del Planteta', una historia con un narrador omnisciente que no está implicado en la acción sino que comenta lo que ocurre. En Árboles los tres personajes que titulan la canción son: Un bosque / Árboles / Un Hombre Tulipán. Este último tiene una acción más clara dentro del relato. Por otro lado, presentar 'Un Bosque' y 'Árboles' como personajes lleva esa intención de cambiar la perspectiva. Ambos son el mismo, pero nombrado, visto y concebido de forma diversa, como colectivo o individual. Y buenoo, lo de 'Un bosque' también es un guiño a The Cure.

¿Mantienes esa dinámica de personajes diversos en otras canciones?

Es una constante. Suele haber varios en cada una. El protagonismo se lo reparten o lo pierden. Loca trata de una mujer anónima, de vida monótona, que decide dejarlo todo. Como éste, hay otros personajes ignorados por los discursos normativos. Por ejemplo, Paseo cuenta un momento de cambio radical en la vida de alguien. Teme que le pase algo terrible. Le pasa. No se habla del momento de asimilación. Finalmente la imagen que llega es la de esa misma persona con eso ya integrado. Sea como sea, todo responde también a un intento de evitar cualquier tinte, digamos, épico en lo que se trasmite.

La diferencia entre todo lo que he hecho y 'Un Planeta' es que ahora la intención es no hablar de mí, sino quitarme de en medio. Llevo 20 años haciendo canciones. Y uno se cansa de uno mismo.

Quienes nos lean sentirán curiosidad. Y pueden pensar que tus temas son complejos. Pero creo que escucharte va más de dejarse llevar, sin hacer esfuerzos para entender nada. ¿Quedaste contento con la acogida de tu repertorio? ¿La gente entró en la órbita de tu planeta? (Perdón, de Un Planeta).

Fue muy satisfactorio. Sobre todo al pensar que me dijeron que podían viajar con las imágenes y los ambientes sonoros. Cantárselo a gente dedicada al fanzine o el collage fue como devolverlo a quienes me han inspirado. Estas prácticas creativas son anticomerciales, antiproductivas y cuentan realidades paralelas. Siento que por mi parte hay un ejercicio similar sobre la música y sobre mí mismo. La diferencia entre todo lo que he hecho y 'Un Planeta' es que ahora la intención es no hablar de mí, sino quitarme de en medio, no contar mis sentimientos o mis procesos. No justificar mi ego en mis canciones, ni vender que mi visión y mi forma de ser son las correctas. Lo que hay son ganas de descubrir y contar otras cosas. Lo que está por delante es la música. Todo lo anterior son los cimientos de esta nueva forma de hacer, cómo suena y cómo se estructura y organiza. A veces las letras justifican o producen el sonido y el ambiente de las canciones. Otras es al revés. Sea como sea, hace diez años me hubiera sorprendido estar haciendo esto, no tanto por habilidad técnica, sino por esta apertura creativa que lo engloba todo. Porque uno sabe qué le gusta, pero no sabe lo que es. Algo de la bossa-nova. Algo del indie español de los 90... Y llega un día en que consigues acercarte más a tu modo de hacer un algo propio que encierra muchas cosas. Es tu sitio. Y se alcanza gracias a soltar, quitarte conocimientos, juicios y modos de hacer de encima. Llevo 20 años haciendo canciones. Y uno se cansa de uno mismo.

Hablemos pues de los demás. Has contado con unos músicos muy específicos y experimentados para grabar que han dejado su impronta en el sonido, capitaneados por Diego Hernández. ¿Cómo funciona esa constelación?

Me siento muy agradecido. Ha sido un milagro y un regalo, ¡porque yo no he hecho nada! Quería grabar las canciones sin más intención que tenerlas. Diego se acercó y me propuso ayudarme. Con él grabé lo que había hecho en Cozidos, guitarra y voz...

Y de ahí deciden llevarlo más allá, añadir otros intrumentos, convertirlo en disco.

Bueno, fue Diego quien se llevó esas tomas y comenzó a hacer arreglos, de los que me iba pasando grabaciones. Pero era yo quien le daba feedback a él. A la vez, Diego necesitaba ir conociendo ideas sobre cada tema. Yo le contaba lo que vimos de los personajes. Con esas indicaciones él volaba donde quería con absoluta libertad. De algún modo, exprimió las canciones. Hizo un trabajo delicado, añadiendo lo justo; a veces mucho, a veces sutilezas, aportando distintos tonos a cada una. Me pareció tan generoso que lo que tuvo por mi parte fue siempre un sí.

Mi forma de ejecutar busca la mayor limpieza posible. Diego Hernández juega a ensuciar la instrumentación. Concibe la musicalidad del ruido y el 'error' y los acoge. Me parece admirable la capacidad que tiene para estar abierto a la experimentación y a la inclusión de lo inesperado. El contraste fue enriquecedor.

Pero, ¿no decidieron juntos qué canciones llevaban percusiones, coros o distorsión?

Supe en todo momento qué estaba haciendo él, pero no intervine. Ese era su trabajo creativo. Lo único que le di fue confianza total, sin coartarle. Aprendí mucho de su visión de cómo construir una canción, o su gusto por arreglos que no sean perfectos, que tenga algo roto o eventual, hechos a partir de bases de teclados antiguos o un arpa rota. Claro que también añadió banjos junto a las guitarras o slides dando brillo a algunos acordes. Yo pensaba loopear los reefs y mantenerlos constantes. Diego me hizo tocarlos enteros, buscando la autenticidad de lo orgánico. A veces tuve la sensación de que algunas de mis notas eran imprecisas. La visión de Diego era siempre más amplia. Aprovechó justo esas imperfecciones tonales o rítmicas precísamente para construir arreglos que tiñen las canciones de tonos inesperados y característicos, usándolas como oportunidades para abrir la coloratura de la armonía y luego volver a integrar la melodía en la dinámica anterior. Mi forma de ejecutar busca la mayor limpieza posible. Diego juega a ensuciar la instrumentación. Concibe la musicalidad del ruido y el 'error' y los acoge. Me parece admirable la capacidad que tiene para estar abierto a la experimentación y a la inclusión de lo inesperado. El contraste fue enriquecedor. Luego, gracias a Diego, Carlos Pérez grabó las percusiones. Carlos es una persona que se mueve como pez en el agua en estilos tan distintos como el blues o los ritmos afrolatinos. También pudimos contar con alguien con la sensibilidad y experiencia de Ricardo Marichal, que no necesita presentación. Tampoco estuve en las grabaciones, por lo que el resultado final fue una sorpresa. En algunas ocasiones el saxo de Ricardo apoya la voz. Otras genera ambientes y espacios, o desarrolla pequeños solos, tan delicados que son una delicia. Una gran suerte haber contado con él.

Haz click aquí para escuchar 'Un Planeta', la canción homónima.

Despedimos a Alberto Alonso deseando que siga tan bien acompañado por Diego Hernández. Un músico realmente versátil, capaz aquí de crear desde ambientes tropicales o intimistas a otros saturados como los del primer Tricky, u oxidados como los de aquel 'It´s a Wonderful Life', de Sparklehorse. Un tono que ha ce tiempo le dije que me pareció percibir en algunos de sus propios temas en solitario. Deseamos a Alberto, además, que siga componiendo, para escuchar todo su trabajo, también en directo. Por ahora, de muestra, podemos oir 'Un Planeta', canción titulada como su proyecto, donde, como nos confiesa, no hay canciones de amor, sino con amor. Donde no ha entrado el humor, sino una fina ironía. Un trabajo en el que además de todo lo dicho, como constante, sigue destacando su voz, tan característica, potente y delicada, como aguda y grave a la vez, amplia y cálida. La voz de un planeta indeterminado donde hay espacio para sonidos que le han acompañado en su vida. Desde sus amados Cramberries a la música brasileña. Desde 'Los Planetas,' su tema fetiche de La Buena Vida, hasta los ambientes sonoros de Juana Molina o José González. Desde Björk, por cierta nostalgia de otro mundo, hasta el folcklore y la música popular. Porque como siempre dice riéndose, 'La cucaracha' es una obra maestra: no está hablando sino de una cucaracha, pero la cantas y te parece divertido. Así de simple.

Alberto Alonso -Un Planeta- presenta 'Árboles'