No sólo de folk vive el hombre

Un crónica de Gabrielín.

Este tipo de eventos en lugares donde parece que no pasa el tiempo desde los años 60, pueblos pesqueros con señoras de bañadores floreados, jipis trasnochados, surferos forever, lapas y burgados… a simple vista resultan fuera de contexto y se intuye que el público será capitalino, que en estos sitios les va más el Pepe Benavente. Pero lo que en un principio parecía un desastre absoluto (no había electricidad y la tuvieron que enchufar a los cochitos locos, problemas de sonido…) se resolvió con momentos brillantes en la interpretación musical de los grupos. 

 

Para empezar, el buen hacer musical y mejor carácter personal de Tom´s Cabin, realizando su folk de momentos oscuros, luminosos y rockeros, sus temas que suenan épicos, nostálgicos de banda sonora de una película… te envuelven sin querer.

Los segundos en tocar fueron Frank Wild Year, que esta vez decidieron ponerse más rockeros de lo acostumbrado, además de tocar un par de temas nuevos, su amalgamaculturalfolkrock conecta siempre con el público hasta en las canciones más oscuras y lentas porque llevan un ritmo de fondo que no puedes evitar seguir, que es primigenio y lo conoce el moderno o el mago de pueblo… Es la esencia del folk o folclore y lo llevamos en la sangre.

Y fin de fiesta con The Birkins, pop de extrema elegancia, bien trabado y con múltiples matices que poco a poco, según avanzaba la actuación y mejoraban las condiciones sónica, terminaron por aflorar. Un repertorio in crescendo que comenzó con un set acústico y concluyó con brío y levantando, al fin, los aplausos del respetable.

En definitiva, un gran atardecer puntero que te deja mirando al mar y pensando que, en ocasiones, los modernos también pueden ponerse veraniegos y participar en lo que son unas estupendas fiestas de pueblo.

 

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