Hogwallops

Puerto de la Cruz se convierte en pista del circo

Una bruma de magnesia se encontraba suspendida en el aire cuando entré el pasado viernes, 16 de marzo, al terrero de lucha canaria Santiago Yanes para ver uno de los varios participantes que formaron parte del 1er Festival Internacional de Circo de Punta Brava Alios. Ese polvo blanco flotante estaba iluminado por los focos del escenario. Lo primero que pensé es que hoy voy a ser testigo de un espectáculo que exigirá un gran esfuerzo físico por parte de los artistas.

‘Hogwallops’ es el nombre del espectáculo actual de la compañía de circo inglesa Lost in Translation Circus. La compañía se fundó en 2013 por Massimiliano Rossetti, un aficionado del circo de calle. Esta compañía tiene como objetivo principal animar a los más pequeños y también a padres y abuelos. Posteriormente se fueron incorporando a la formación otros locos por el género. Annabel Carberry y Roisin Morris se encargan de la parte acrobática. Ambas artistas se dedicaban a la gimnasia y al arte del circo ya desde pequeñas y han viajado por todo el mundo, ganando varios primeros puestos en campeonatos nacionales en este deporte tan exigente. El toque humorístico de la obra viene, en gran parte del actor Eduardo Ricciardelli y del joven talento creativo Matthew Green. El cerebro de la obra es Christopher Dingli,  su director. Pero, un gran espectáculo no resulta tan eficaz sin la música adecuada. De esto se ocupan Peter Swaffer Rexnolds y Roger Eno, hermano del famoso compositor, músico y productor británico Brian Eno, junto con la colaboración de Flora Herberich. Debido al carácter polifacético de sus artistas, Lost in Translation Circus ha logrado, en los últimos años, establecerse como uno de los principales grupos de circo contemporáneo en el Reino Unido.

‘Hogwallops’ cuenta el día a día de una familia caótica en la que cada miembro adopta su típico rol . La madre se ocupa de las tareas domesticas, el padre intenta mantener todo bajo control, el abuelo gimoteando de fondo, el hijo busca conquistar el corazón de una chica y la hija menor se dedica a hacer chorradas. Además del estereotipo de familia tradicional, el show nos muestra su lado negativo: la madre está harta de limpiar todo el rato, el padre suspira por la afecto de su mujer, el abuelo no quiere aceptar que está envejeciendo y la hija ya no quiere ser la ‘pequeña’. Sin embargo, los actores ponen remedio a esta situación con una buena dosis de humor. El circo trata sobre eso: diversión, humor, emociones y, en el caso de ‘Hogwallops’ , el fervor hacia un plátano sagrado. Todo esto complementado por temerarias acrobacias.

Gracias a la escenografía extraordinaria del terrero de Punta Brava que ofrece con su pista circular gran similitud con los circos tradicionales, el grupo nos remontó unas décadas atrás. A aquellos tiempos en los que el circo todavía era un entretenimiento popular, un tiempo en el que no existían las televisiones, el móvil o los ordenadores y en el que el gran evento anual era la visita del circo ambulante a los pueblos. Este viaje en el tiempo se acompaña con la puesta de escena de un salón, todo con mobiliario vintage de los años 50/60, el vestuario de los actores y música swing.  Para las acciones acrobáticas se utilizaron aparatos de gimnasia profesionales, pero también la mesa de  la familia, la lavadora, la cuerda de ropa y el andador del abuelo.

Aunque el atrezzo era muy reducido, me maravilló que con relativamente poco se puede crear  tanto entretenimiento. De vez en cuando solo hace falta un grupo de artistas autenticos, con mucha dedicación, talento acrobático, una buena porción de humor y 'un plátano sagrado'. ‘Hogwallops’ es una alternativa divertida para todos aquellos a quienes les encanta el circo tradicional, para quienes siempre han deseado viajar en el tiempo y para quienes no necesitan los grandes efectos especiales.

 

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