Pablo Carbonell y Many Moure

La vuelta al cole con Los Toreros Muertos

Viernes noche de nostalgia y redescubrimiento en el Ocean Club de Santa Cruz de Tenerife. El establecimiento de La Cascada acogía una de las citas más interesantes de este verano en la isla. Los Toreros Muertos recalaban en Tenerife con su Colegio Público Kavier Krahe, Un espectáculo en el que salpicaban los grandes éxitos de la banda con nuevos temas de un proyecto que rescata grandes canciones del desaparecido cantautor.

Ataviados con uniforme colegial y sin Piccolini a los teclados, es decir en un sobrio formato de guitarra, bajo, batería y voces, Los Toreros Muertos asaltaban el escenario con 'A tu casa' y continuaron con dos de sus grandes éxitos, 'Pilar' y 'Manolito'. con los que ganaron desde el principio el respeto y la admiración del respetable. 

Con este formato, más crudo, el repertorio suena mucho más roquero a pesar de la dulce ingenuidad de muchos de sus temas. Confetti, pitos de murga, serpentinas, humor y punk, la combinación es tan surrealista como explosiva.

Pablo Carbonell cumplía 55 años esa misma noche y el público, compuesto por unas 200 personas, le regaló un sonoro 'Cumpleaños Feliz'. "Lo he celebrado por todo lo alto", dijo Carbonell, "Hoy he subido al Teide".

El primero de los temas homenaje a Krahe que versionaron sobre el escenario fue el esdrújulo 'Antípodas' una recreación divertida y dinámica de esta canción con la que pasaron al psicodélico 'El Último mono de la NASA', con Pablo enfundado en un casco / bola de discoteca,  en la que no dudaron en incluir alguna estrofa del 'Space Oddity' de David Bowie.

Volvieron a Krahe con un impagable 'Dónde se habrá metido esta mujer' y de nuevo a sus propios hits con un vitoreadísimo 'Twistas Loca', para posteriormente  desgranar, de forma encadenada y con sombrero de cowboy , un buen puñado de los temas del cantautor.  'Himno a Teruel' , 'No todo va a ser follar', o  'Un burdo rumor'.

Recuperaban el pulso al público con una brutal revisión de 'Soy un animal' que empataron con una aceleradísima revisión de 'Mi agüita amarilla'. Tan espídica que tuvieron que cortar a la tercera estrofa "... pero ¿Ya hemos llegado al mar?¿Qué ha pasado con el río?",  y recuperando la letra continuaron el tema hasta el final en el que en una locura colectiva, metieron con calzador unas pocos guiños a temas del cancionero popular; 'Singing in the rain', 'Born in the USA' y hasta 'Su canción' de Betty Misiego.

Con 'Bum Bum 1789', y un público totalmente entregado, aprovecharon tambien para desplegar algunas consignas "Viva la enciclopedia, abajo el 2 de mayo", o "Este país no puede funcionar. Hay demasiados curas". Un recurso que también explotaron en un inesperado 'Hoy es domingo', reconvertido de forma magistral en una especie de 'Bohemian Rapsody' ibérico del siglo XXI, donde también desplegaron con humor otras pocas memorables estrofas, incluyendo el 'Mejor para todos' de Mariano Rajoy.

El climax llegaba con el esperadísimo 'Yo no me llamo Javier', saltado y cantado como ninguno, que sirvió para presentar los últimos temas del repertorio del otro Javier, Krahe. En el que incluían 'El Cromosoma' y 'La canción del adiós' con  la que lógicamente se despidieron.

Tras un solicitadísimo bis, Pablo Carbonell, Many Moure, Fernando Polaino y Tony Iglesias, regresaron al escenaio para interpretar una larga, divertida y teatralizada versión de su 'D.N.I.', Creo que he perdido mi carné de identidad. Al final el D.N.I se había ido con el guapo de Duncan Dhú. pero… “¿Quién es el guapo de Duncan Dhú?”. Una fin de fiesta gamberro y definitivo que al público le bastó, aparentemente para dar por finalizado este 'Nuevo Chou' y continuar la fiesta en el exterior del Ocean Club. con la selección de éxitos ochenteros que Tarandani servía desde la cabina.

Crónica del concierto de Los Toreros Muertos en Ocean Club. Santa Cruz de Tenerife, 28 julio 2017. Texto y fotos por Conache.

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