La inocente elegancia del pop tropical

Fran Ramírez, acompañado por su prima Luna Bengoechea y por Carlos García ofreció el pasado sábado, 13 de mayo, uno de esos conciertos mágicos que se destilan en la sede del Equipo PARA.

Eramos suficientes los que acudimos a la llamada de Maldito Ramírez. Un artista grancanario que a pesar de su inocente actitud sobre el escenario es capaz de facturar con destreza pequeños himnos de la cotidianidad. Nos cuenta y nos canta historias sencillas, a veces no tanto, y episodios de una vida regada de anécdotas lo suficientemente importantes como para convertirlas en canciones.

Así contado podría parecer que estamos hablando de un cantautor, pero nada más lejos de la realidad. Ramírez hace pop, y lo hace tan bien y de una forma tan espontánea y natural que lo escuchamos con una sonrisa en la cara y bamboleando las caderas en nuestras butacas.

Con un aire tropical y un escenario debidamente decorado. Maldito Ramírez, en formato trío, desgranó canciones de su primer ‘Jack Barba’ y se segundo disco ‘Turquesa’, además de alguna otra joya con la que completaba un solvente y dinámico repertorio.

Mientras que en Kiev, España perdía en Eurovisión, en Santa Cruz de Tenerife ganaba el talento y la naturalidad de una propuesta en la que guitarras, bajo, timplillo, mandolina, teclados, maracas y guapas voces recreaban una atmósfera apasionante, sensible e inolvidable.

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