El blues retumba en El Tanque

Crónica de Festival Keroxen, 14/11/014

Guadalupe Plata + Lucha Libro +  Un Hombre Solo + Vision Fortune + Lastckall

Texto: Rubén Herrera. Fotos: Juan MaRe

 

Llegaba la cuarta jornada del festival capitalino Keroxen en el recinto El Tanque con el plato fuerte de la banda de blues jienense Guadalupe Plata. Unos patriarcas al sonido garajero dispuestos a incendiar con su pantanoso estilo el gran bidón de combustible al que nos adentrábamos.

  • El Festival Keroxen dedicado a la música y artes de vanguardia llega este año a su sexta edición. Todos los viernes, en el Espacio Cultural El Tanque, hasta el 5 de diciembre. Toda la programación y más info en nuestro especial de Lagenda.

Después de asistir a las pruebas de sonido durante la tarde, hacía acto de presencia el trío andaluz con la puesta en escena más adecuada de la época. Todo parecía indicar que la noche iba a ser memorable y tuvimos la ocasión de realizar una entrevista de lo más apetitosa
con ellos.

Poco más de las 9 de la noche arrancaba el cuarto viernes del festival santacrucero con los chicos de Lucha Libro. La sexta edición del Keroxen acogía una de las paradas en este campeonato de improvisación literaria. Dieciséis amantes de la escritura más demócrata,comenzaron este torneo que tenía una de sus rondas eliminatorias como primer plato de la noche en el evento. Los jóvenes iban amenizando la noche a base de las reflexiones más descabelladas, un culto al libertinaje más profundo del cerebro humano dónde estos 'luchadores' se van turnando a base de juegos de palabras y textos de pura imaginaria para coronarse un único campeón.


Un Hombre Solo continuaba con su chill out proporcionando el clímax idóneo para la velada. Varias piezas impuestas por el tinerfeño Jesús Baute sumían al personal asistente en estado de trance, ofreciendo un estilo espiritual a una noche que iba en aumento. Mientras los
Poemarios de Menádes hacían de interludio en la antesala del escenario principal de esta gran habitación inflamable, el gentío cada vez iba creciendo más y más ya que se acercaba el momento estrella de la noche. La zona de bares se iba plagando cada vez más de sedientos al brebaje mágico ideal para ir calentando motores. De repente una cara conocida, el mismísimo Pedro, frontman de Guadalupe Plata que viene a saludarnos y decirnos que está preparado para darnos un gran show.

Los británicos Vision Fortune poco pudieron hacer para ganarse al público empezando con un solo tío en paz y amor con el mundo eterno, actuando de manera inclasificable. Poco a poco iban entrando el resto de componentes y dándole más coraza a un estilo más parecido a un drone con carta blanca para el jazz más libre. Evidentemente a muchos no gustó la actuación de este power trío inglés cargado de muchos sonidos reverberantes. La ambientación recogida por ellos se resumía mejor en un quiero y no puedo. Incluso a muchos de los asistentes se les hizo larga la espera para ver a los pesos pesados de la noche.

Prácticamente de manera puntual, pasado unos minutos de las 12 de la noche, se apagan
las luces del recinto para incentivar las ganas a la gran multitud presente. Tres figuras entre las sombras se mueven, luces rojas encendidas y saltan al ruedo estas cenicientas del blues pantanoso con sus 'Lamentos', intro instrumental que abre su último disco homónimo del pasado año.


No le hicieron falta ni 30 segundos de show para convencer a todo el graderío que salta prácticamente encima de ellos rodeando las tres cuartas partes del escenario. Justo en el medio, estos patriarcas que parecieron salidos de la misma Alabama, daban una lección magistral dentro de lo que podían aspirar, ya que el sonido del recinto les jugo muchas malas pasadas durante su actuación y no dejaba ver con nitidez el poderío de una de las formaciones más talentosas del género en el ámbito estatal.


Guadalupe Plata, quienes unas horas antes nos confirmaban su entrada al estudio en Diciembre para la grabación del nuevo disco, tiraban de slide guitar por medio de su maestro de ceremonias Pedro De Dios. Mientras detrás, su fiel escolta, con Paco Martós con su siempre característico barreño al contrabajo y el pulso de la banda que lo medía Carlos Jimena a los tambores y esa peculiar forma de tocar con las baquetas del revés. Todo un fiel homenaje a los percusionistas de la época. 

Los andaluces tuvieron un largo repertorio y tiraron de mucha improvisación dando fe de su creatividad musical en pleno directo. Cortes como el denso y lento blues que emana 'Estoy Roto', de las mejores de la actuación y perteneciente a su segundo disco, subían los decibelios del recinto de la manera más celestial. De ese segundo álbum también se pudieron escuchar piezas como 'Boogie De La Muerte', la gran 'Lorena' o 'Pollo Podrío'.


Sin embargo y con la consiguiente promoción de su último disco, entraron a escena soberanos latigazos como si recibiéramos castidad en los campos de algodón con las marchosas 'Milana' y
'Esclavo', un derechazo a la yugular a los mayores chorizos del pueblo con los versos de 'Rata', la droga adictiva que ofrece el compás que marca 'El Blues Es Mi Amigo' o la certificación del blues más chatarrero de 'Oh My Bey'.

 


Poco más de una hora después de puro éxtasis blusero, unos Guadalupe Plata totalmente entregados con un público poseído por su espíritu musical deja una noche para el recuerdo mientras Juan Jesús Martín (Lastckall) se ponía manos a la obra a los platos para despedir la noche a base de más música electrónica para aquellos insaciables que aún quedaron con ganas.

 

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