Escaleras del Teatro Leal al cielo

Letz Zep, Tributo a Led Zeppelin 

Teatro Leal - La Laguna 28/02/2015

Fotos: Teatro Leal 

Texto: Moisés Barrios

 

¿Qué pasaría si John Bonham no hubiese muerto ahogado en su propio vómito? No lo sabemos... en especial los más jóvenes, que no pudimos presenciar el fenómeno Led Zeppelin en su plenitud. Pero si algo tiene la música es que solo hace falta escucharla para que te llegue a las vértebras y se apodere de ti. Por suerte, existen las bandas tributo; algunas nefastas, otras con pura intención 'marquetiniana', otras son buenas y unas pocas son muy buenas. ¿En qué categoría colocar a Letz Zep? Los que acudieron a Leal el pásado 28 de febrero ya tienen su opinión. Los que no, pasen, lean y escuchen.

Teatro Leal

El Teatro Leal comezaba a llenarse, al mismo tiempo que se podía apreciar que la media de edad era bastante alta. De hecho, los más mayores miraban a los más jóvenes extrañados: "Bueno, ¿y tanto pibe?"; "Hay bastantes jóvenes, ¿no?", frases que se podían escuchar a medida que me acercaba a mi butaca número tres en primera fila. Si, estaba algo nervioso. Tocaba sentarse y esperar a ver qué tal iba a estar el tributo.

Good Times Bad Times fue el tema elegido por la banda para comenzar, primer track del primer álbum de los británicos y sello de identidad de lo que es Led Zeppelin. Billy Kulke hacía las veces de un Robert Plant con algunos kilos de más. Y créanme, Plant es inimitable, pero Kulke probablemente se haya pasado horas viendo vídeos para aprender los movimientos de las manos y la forma de coger el micro...¡y el pelo es natural!. Al bajo y teclado, Shaun Herd interpretaba el papel del tímido John Paul Jones, un virtuoso de la música- Jones en la actualidad compone óperas y música de sinfónicas- oculto en la sombra y pasando desapercibido, lo cual clavaría Herd. Interpretó un No Quarter que sonó prácticamente igual al original; terminó ovacionado, además de que era su cumpleaños y el público se lo cantó.

Teatro Leal

Simon Jeffrey, o "Don Simón" como lo llamaba Billy, era el encargado de reencarnar... perdón, de parecerse a John Bonham. En 2007, en el último directo de la banda original (Let Zeppelin- Celebration Day, en el o2 Arena de Londres), el mismísimo hijo de Bonham fue el encargado de la batería y percusión. Mobi Dick, el himno de Bonham, es una explosión de energía y adrenalina de un señor que vivió en los límites cuando conoció la fama, y el fiel reflejo de que los extremos no son buenos. Volviendo al concierto, Jeffrey interpretó este solo de batería a la perfección, incluso el tramo en el que se olvida de las baquetas y solo las manos están en contacto con caja y platillos.

Y por último, pero con mención especial, Andy Gray sería el artillero a cargo de la Gibson Les Paul, de una Fender Telecaster y, aunque difícil de apreciar con certeza, otra Gibson o Epiphone SG de doble mástil. Vestido totalmente igual que Jimmy Page en el Madison Square Garden en 1973, su técnica y similitud de gestos -recuerden, salvando las distancias- con los de Page, le otorgaron al concierto ese sonido que caracterizaba a los de plomo. Seguía faltando la magia pero, ¿cómo se puede imitar a los genios si son únicos? Simplemente no se puede, solo es posible acercarse, para lo que Gray cogió un arco de violín e interpretó uno de los momentos claves de los directos de Led Zeppelin en Dazed and Confused:

El siguiente momento de clímax del concierto llegaría con la canción más conocida y popular de esta banda, Stairway to Heaven, también interpretada a la cuasiperfección y con mucho sentimiento. Una pena el fallo en el jack de la guitarra de Gray que disminuyó el volumen de la misma justo en la parte del solo. Otros temas míticos interpretados fueron Since I've Been Loving You, Heartbreaker, Kashmir, Inmigrant Song, Whole Lotta Love y Rock'n'Roll para el cierre, en estos últimos dos, ya el público se encontraba de pie y desmelenado. Letz Zep se había ganado a los presentes.

Teatro Leal

Salvando la distancia sideral entre una banda tributo y la banda original, en especial con Led Zeppelin, no en vano se les reconoce como los mejores en su categoría, incluso por los miembros originales. El Teatro Leal disfrutó en grande, se lo pasó bien, cantó, saltó y pudo revivir, aunque haya sido un molde del original, de un rock que ya no se hace. Quizá ese es el hecho por el que hubo tanta juventud en el concierto, tal vez porque saben apreciar la buena música, o por acompañar a sus padres, no lo sé. Lo cierto es que el espíritu y la música de Led Zeppelin vive y, gracias a Letz Zep, jóvenes y no tan jóvenes pudimos escuchar en directo canciones míticas que han marcado una época y a una generación.

Teatro Leal
 

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