Estrellas emergentes del Jazz

Han sido varios los autores de jazz que en los últimos años han alcanzado cierta notoriedad gracias a la revisión de temas populares. Sin ir más lejos, en la pasada edición de este festival pudimos encontrar a The Bad Plus, y en la presente tocaba el turno para Robert Glasper, cuyos volúmenes Black Radio y Black Radio 2 habían cosechado ciertos Grammys en virtud de su reinterpretación del actual r'n'b, incluyendo algunos clásicos de la música negra. Lo esencial aquí, en ambos casos, es que no se trata de un acercamiento puramente comercial: se parte de canciones conocidas -lo que no es ninguna novedad dentro del género, especialmente en sus inicios- para elaborar un jazz que no es, en ningún caso, el destinado al gran público.

 

 

Robert Glasper ha retomado actualmente una formación previa a su salto a la fama, en formato trío, con Vicente Archer al contrabajo y Damion Reid a la batería. Sonidos puros y acústicos que dejan entrever como Glasper ha construido un lenguaje reconocible: hay mucho de collage en el modo de saltar abrupta y constantemente de registro, frase a frase, y dentro de cada pasaje. La facilidad y naturalidad con que lo hace sobre el teclado es pasmosa. Así, se alternan momentos de puro smoth piano con otros cercanos a la experimentación minimalista y modal, no en vano, algunos de los ídolos de Glasper son Keith Jarret o Bill Evans. Mención especial merece el trabajo superlativo de Reid en la percusión, cuyas lecturas de los temas de Glasper resultaban nada evidentes, logrando sorprender una y otra vez dotando de nuevas perspectivas al conjunto, un recital de furia contenida, complejidad rítmica y groove transversal. Con todo, la sesión, para algunos, fue a menos, pudiendo ser que ser percibiera cierta actitud indulgente por parte de Glasper y echando quizás en falta un trabajo de grupo más elaborado.

 

 

Antonio Sánchez llegaba aupado por su alabada banda sonora para Birdman, de Ináritu. Precisamente esta película, concretamente un plano secuencia de la misma, es lo que sirvió de inspiración para la primera composición de larga duración de Sánchez, la Suite de los Meridianos, que presentaba en esta ocasión. Una especie de novela musical de hora y cuarto de duración que se ejecutó sin pausas, logrando llevar al límite la comunicación entre los miembros de Migration: Seamus Blake al saxo, John Escreet al piano, Matt Brewer al bajo, y el propio Sánchez a la batería. Situado en la mejor tradición del jazz fusión, el repertorio alcanzó momentos de gran intensidad y contundencia, alternados con otros fragmentos ambientales, destacando el trabajo de los solistas siempre propulsados por la espléndida sección rítimica: Sánchez es un motor portentoso que sin embargo no olvida el detalle y los matices,plasmados en la gran riqueza tímbrica de se ejecución. El público no pudo hacer otra cosa que responder con grandes ovaciones, en el transcurso y también al final de esta obra que seguramente dejará un gran recuerdo entre los asistentes.

Crónica de Robert Glasper Trío + Antonio Sánchez and Migration

Festival Internacional Canarias Jazz & Más Heineken

Sala de Cámara, Auditorio de Tenerife

Por Vector Álvarez. Fotos: Organización

 

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