Tom's Cabin vuelve a casa por Navidad

Actuación de Tom's Cabin

Aguere Cultural. La Laguna. 2/1/15

Texto y fotos: Moisés Barrios

 

Tomás Hernández sabe transmitir emociones. Así lo demostró en el Aguere Cultural en una velada acústica de folk íntima y cercana, gracias a su tono de voz, propicio para el género, y sus riffs de guitarra como si en vez de La Laguna se encontrara en Louisiana.

Tom fue de menos a más con interludios espontáneos entre canción y canción, sabiendo mantener enganchado al público aunque no estuviese tocando o cantando. Una guitarra sutil y profunda, pero sin perder rastro de ese registro folk' tejano' en el que sabe moverse muy bien. A todo esto se suma un poco de delay y echo, con una pedalera que añadía más calidad a lo que el público estaba escuchando.

Intercalando entre versiones y temas propios, habría espacio para una pequeña sorpresa- o al menos no lo sabíamos- cuando una chica del público se subió al escenario -no era casual, era su prima Julia y lo tenían ya previsto- y acompañó a Tom para formar un dúo que añadió más calidad al espectáculo. Las dos voces se unían al compás de una guitarra que seguía siendo elegante y en ocasiones desafinada intencionadamente, con lo que se podrían apreciar tonos y acordes que podían transportar a los oyentes a la vera del Misisipi.

Tom's Cabin se puede resumir en tres palabras: folk, elegancia y emoción. Es lo que transmitió en una noche unplugged, con sorpresa incluída y con un público expectante al terminar cada canción, impaciente por seguir disfrutando de un buen cantante, guitarrista y transmisor de sensaciones. En fin, deleite para los oídos.

 

 

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