Múltiples tentaciones

'7 Pecados Capitales', dirección y coreografía Laura Macías

Teatro Leal, 14 de noviembre de 2015

Texto: Mónica Castellano

Foto principal: Alberto Cruz 

Momentos previos al inicio de la obra, los actores vestidos de negro y con las caras pintadas pasean por el teatro, interactuando con el público y con el entorno. Hay una palabra que se puede acercar para definir este comienzo y es: exquisito. La entrada en escena de la bailarina Ryoko Yagyu impresionó, tanto por la delicadeza y seguridad de sus movimientos como por la expresión inocente de su cara.

Los siete pecados capitales son la clasificación que hace el cristianismo sobre los vicios en que pueden caer las personas. La palabra capital no hace referencia a que el pecado sea de mayor importancia, sino a que estos son el origen del resto de pecados, tal y como afirmó santo Tomás de Aquino. 

Laura Macías, directora y coreografa de este fantástico y reflexivo espectáculo, acerca al público a su manera de ver los siete pecados, para ello ha querido rodearse del decorado de un museo donde la protagonista Ryoko Yagyu interpreta a una turista que lo visita, donde el amor y la muerte hacen de guia de la joven. Durante el recorrido que la bailarina hace por las diferentes salas se va encontrando con  diversas obras de arte que están relacionadas con un pecado: la gula, está inspirada en una escultura de Botero 'Mujer con Espejo'la lujuria en 'La Crucifissione' de El Greco; la soberbia en una pintura 'Napoleón Cruzando los Alpes' J.L. David hasta pasar por las siete debilidades.

Al igual que las esculturas, cada pecado tiene su música. Así, Edward Elgar pondrá la melodía a la gula mientras que la soberbia será escenificada con la Rapsodia Húngara o la lujuría con Lascia ch´io pianga. 

A mitad del espectáculo los actores sacaron a varias personas del público al escenario, haciéndolas bailar en parejas con cada uno de ellos, de tal manera que al final solo quedó una espectadora en el escenario con la que al cierre del espectáculo dan una sorpresa a todos los asistentes, que acabamos con caras de asombro y levantándonos para aplaudir la maravillosa puesta en escena de estos grandes artistas, con la única objeción de que se merecian que el teatro estuviera lleno.

Foto: Ryoko Yagyu

 

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