Un programa con melodías populares

La corriente nacionalista de mediados del siglo XIX tendrá un lugar destacado en la temporada de abono 2014-2015 de la Sinfónica de Tenerife, el próximo 5 de diciembre, con un programa dedicado a compositores marcados por esta época y en el que destaca el 'Concierto para violonchelo y orquesta en Si menor', op 104, de Dvorâk, uno de los más importantes del repertorio concertante para este instrumento y que interpretará el violonchelista franco-alemán Nicolas Altstaedt.

El maestro Edmon Colomer regresa a la isla para tomar la batuta del concierto, a las 20:30 horas en la Sala Sinfónica del Auditorio de Tenerife Adán Martín, en el que también se podrá escuchar la Obertura de 'La novia vendida' de Smetana, la Suite de 'Masques et bergamasques', op 112, de Fauré y la 'Sinfonía nº 2 en La menor', op 55, de Saint-Saëns, obras de estos últimos que el conjunto afronta por primera vez.

La Obertura de 'La novia vendida' de Bedrich Smetana (1824-1884), considerada la ópera checa por excelencia, dará inicio a este repertorio definido por melodías e historias folclóricas. Se hace eco de temas que posteriormente irán apareciendo a lo largo de la obra, una historia de amor, llena de colorido y buen humor. El propio Smetana afirmó que la había compuesto “para fastidiar” a todos los que le tildaron de wagneriano por su primera ópera 'Los Brandemburgueses', e hizo una revisión poco después de su estreno añadiendo una serie de melodías populares checas como canciones para beber y polcas.

De todos los compositores nacionalistas del siglo XIX, Antonin Dvorâk (1841-1904) fue quizás el que mejor supo incorporar la música folclórica de su Bohemia natal a la sofisticación de los modelos clásicos. El 'Concierto para violonchelo y orquesta en Si menor', una de las obras clave de su música, fue compuesto para su amigo el violonchelista Hanus Wihan, pero tuvieron discrepancias especialmente con la parte final de la obra. Wihan quiso cambiar el tercer movimiento e incluir dos cadencias y Dvorâk se negó ya que él había modificado esa parte de la partitura para introducir una cita de un lied, la canción preferida de su cuñada y amor de juventud Josefina Kaunitzová, quien había enfermado y fallecido, convirtiendo este homenaje en uno de los pasajes de mayor profundidad de la obra.

Este paseo por el nacionalismo musical europeo tendrá su siguiente escala en los compositores franceses. La Suite de 'Masques et bergamasques', op 112, basada en música para entretenimiento teatral, es uno de los mejores trabajos orquestales de Gabriel Fauré (1845-1924), considerado el más grande maestro de la canción francesa. La obra, cuyo título está basado en las primeras líneas de un poema de Paul Verlaine, fue escrita por encargo del príncipe de Mónaco Alberto I y diseñada inicialmente como divertimento de un acto, una pieza de entretenimiento cantada y bailada, con texto de René Fauchois inspirado en la obra del propio Verlaine, en el que se cuenta cómo los miembros de una compañía de la commedia dell'arte espiarían los encuentros amorosos de los aristócratas. La suite resultante, con cuatro movimientos orquestales, se ha convertido en una de las obras más populares del compositor.

Parte del interés que Fauré mostró por ensalzar la música francesa se lo debe a quien fue su maestro en la Ecole Niedermeyer, Camille Saint-Saëns (1835-1921), de quien la Sinfónica de Tenerife interpretará la 'Sinfonía nº 2 en La menor', op 55. Quizás no la más destacada del autor, considerado el Mozart francés, esta sinfonía ya empieza a avanzar lo que supuso una evolución de la forma tradicional del género, dotándola de imaginación y encanto.

Y para acercar más la Sinfónica de Tenerife a su público, en el hall del Auditorio de Tenerife Adán Martín estarán esperando, desde las 20:00 horas, Joachim Spieth (trompeta) y Juan Antonio Miñana (percusión), quienes interpretarán la pieza 'Lignes rouges en oblique', de Emile de Ceuninck, en el marco del espacio de experiencias denominado Conoce tu orquesta.

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