Don Giovanni, De Nueva York a Tenerife

El éxito de Don Giovanni el pasado martes 18 de febrero, una ingeniosa adaptación de una obra maestra de Mozart, considerada como una de las piezas clave del repertorio operístico de todos los tiempos, animará sin duda a muchos espectadores a verla en las dos funciones que restan.

La producción está a cargo de la directora de escena Rosetta Cucchi, quien tan buena impresión dejó en 2012 con La Traviata de Verdi. Al frente de la Orquesta Sinfónica de Tenerife estará el director Sergio Alapont. Las funciones tendrán lugar los días 20 y 22 de febrero a las 20:30 horas en la Sala Sinfónica del Auditorio de Tenerife 'Adán Martín'.

Una producción con vocación internacional realizada totalmente en la Isla en colaboración con tres teatros italianos, Comunale Luciano Pavarotti di Modena, el Teatri di Piacenza y el Teatro del Giglio en Lucca.

Cucchi propone un escenario que refleja la vida desenfrenada y lúdica de un libertino como Don Giovanni en forma de una discoteca al estilo del mítico Studio 54 de Nueva York. La directora afirmó que, a la hora de valorar la actualización temporal de las propuestas operísticas, “se tiene que hablar del sentido dramático y de su fuerza, no de la traslación temporal per se”. Destacó el carácter de un personaje como Don Giovanni, “un ser que fascina y repele al mismo tiempo”, al que califica de “romántico pese a todo. Quiere vivir la vida intensamente, sin mirar hacia atrás”.

Sergio Alapont, director musical, define esta obra como “el antiguo testamento de la ópera” y destaca el final del segundo acto como “la escena más perfecta de la historia del género”.

El reparto internacional está configurado por nombres de gran prestigio y trayectoria como Roberto de Candia (Leporello), Alessandro Luongo (Don Giovanni), Yolanda Auyanet (Doña Anna), Stefano Palatchi (Comendador), Alessandra Volpe (Doña Elvira), Manuel de Diego (Don Ottavio) y los jóvenes Davide Bartolucci (Massetto) y Giuliana Gianfaldoni (Zerlina). Estos últimos fueron alumnos de Ópera Estudio el pasado año.

Don Giovanni no es sólo una de las grandes obras maestras de Mozart. Lo es, asimismo, de toda la historia de la música. Construida sobre un espléndido texto de Lorenzo da Ponte, muestra un perfecto equilibrio entre la comedia y la tragedia. Aquí se mezclan los más bajos instintos humanos con los más altos ideales. Un personaje que fascina y repele con la misma intensidad. Una historia de un ser humano sin humanidad. Un ser libre que no tiene consciencia social. Un hedonista que sólo piensa en el goce sin valorar las consecuencias.

Y, de fondo, el Nueva York de los años ochenta. Una ciudad hecha para él, donde la fiesta perpetua y la búsqueda del placer se encuentran en cada rincón. Un juego de seducciones en el que Don Giovanni es el maestro de ceremonias y la ciudad un enorme patio de juegos.

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