Pasión y muerte

'El Trovador' de Giuseppe Verdi

Auditorio de Tenerife. Martes 24 de noviembre 2015.

Por Laura R. Mesa

Minutos antes de ver 'El trovador' de Verdi no imaginaba la ópera tan sublime que iba a presenciar. Esta obra, enmarcada dentro de la conocida como “trilogía popular” del compositor italiano (junto a Rigoletto y La Traviata) cuenta con una escenografía a la altura de esta gran producción de Ópera de Tenerife, unos solistas que, junto a la Orquesta Sinfónica de Tenerife y el Coro de Ópera de Tenerife, marcaron la diferencia en este título oscuro y lleno de contrastes. 

El tenor Enrico Caruso decía que todo lo que se necesitaba para representar 'El trovador' era a los cuatro mejores cantantes del mundo, y en este caso se cumple, Yolanda Auyanet (Leonora), Giuseppe Gipali (Manrico), Enkelejda Shkosa (Azuzena), Simone Alberghini (el Conde de Luna) y un no menos destacable Alessandro Spina (Ferrando) interpretan a la perfección a sus personajes dotándolos de un gran dramatismo y consiguiendo una proyeccción vocal asombrosa que hizo vibrar a toda la Sala Sinfónica del Auditorio de Tenerife. 

Giuseppe Verdi capta a la perfección los sentimientos más bellos y más destructivos del ser humano, el amor, el odio, la vengaza, la violencia, la vida y la muerte. Durante toda la ópera, la escenografía a cargo de Oscar Cecchi logra retratar la fatalidad de este romance con un final tan desgraciado como impactante. Las complejidad de la obra a la hora de conseguir introducir en la puesta en escena todos los elementos de esta producción del Teatro Comunale de Bolonia, tres veces mayor que el de Auditorio de Tenerife la dota de más valor.

Pero sin lugar a dudas lo que hace que esta ópera brille es la música, la Orquesta Sinfónica de Tenerife dirigida por Julian Reynolds consigue que te sumerjas en un mundo verdiano lleno de contrastes, si cierras los ojos y escuchas la música y a los solistas puedes sentir el sufrimiento y el tormento de los personajes unidos por el infortunio y la muerte.

El único pero de esta gran ópera se lo lleva la realentización de la misma en la escena de la cárcel de Manrico y Azucena, y un segundo descanso muy largo a una hora bastante intempestiva. Si tienen la oportunidad de verla -yo no me la perdería por nada del mundo- ante la belleza de esta representación clásica. Como dijo en su día Verdi: "Renegar de nuestro arte, instinto, manera de hacer, sólo por deseos de renovar, es absurdo y estúpido".

 

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