“La música es la única vía de escape que tengo”

Tomás Hernández continúa escribiendo la historia de Tom's Cabin con letras doradas. El proyecto musical con el que decidió emprender un viaje terapéutico hace unos pocos años se ha convertido ya en uno de los más laureados de la esfera alternativa contemporánea con el primer puesto logrado tanto en los Premios Rock Villa de Madrid (15 de mayo) como en la categoría estatal del festiMADtaste (3 de mayo).

Nacido en 1991 en Tenerife, tiene genes y espíritu culturales. Guitarra en mano, se hace mayor en la difícil profesión de músico con la gira de presentación de 'Tom's Cabin' (Arcadia, 2013) el debut discográfico de la banda y el escudo bajo el que hace una música intimista, difícil de describir y con ecos del folk anglosajón. A principios de julio compartirá cartel con Lana del Rey o Yo La Tengo en el Festival Vida de Vilanova i la Geltrú (Barcelona). Desde Madrid, nos atiende al teléfono para hablar de todo esto y mucho más.

LAGENDA.- Después de haber logrado el primer premio en dos de los certámenes referente de la música independiente y emergente nacional, ¿a por cuál vas ahora?

TOMÁS HERNÁNDEZ.- (Ríe) Por lo pronto, no hay ninguno más a la vista (bromea). Pero sí que tenemos otras cositas interesantes, por ejemplo, el Festival Vida en verano, que es un festival que se va a hacer este año por primera vez y el cartel es bastante interesante y me apetece mucho estar.

L.- Sacaste tu primer disco en septiembre de 2013, por lo que esto te ha pillado en medio de la promoción. ¿Qué suponen los galardones en este momento de tu carrera?

T. H.- Pues un pequeño impulsito y un reconocimiento a un curro que ha sido bastante heavy, porque sacar un disco y moverlo implica muchísimo curro. Pero tampoco es para dormirse en la parra; es un impulso para seguir currando. Y gran parte de las veces, por desgracia, no compensa más allá del amor que uno siente por lo que hace.

L.- ¿No compensa económicamente o en otro sentido?

T. H.- No económicamente porque, en fin, los premios te dan algo de dinero, pero tampoco te van a cambiar la vida. No compensa más allá del cariño que uno siente por lo que hace, porque muchas veces es difícil obtener feedback, como en este caso, en el que un jurado especializado pueda reconocer que en el concurso en el que te presentaste a nivel nacional entre más de 600 grupos lo que tú hiciste era lo que más le gustó. Desde luego es reconfortante después de todo el currazo.

L.- El disco ha supuesto mucho esfuerzo y talento y dices que no encuentras la reacción que te gustaría. ¿Te llama la atención entonces que tu trabajo se haya reconocido como el mejor de esos dos concursos?

T. H.- Bueno, lo primero es que yo, en realidad, con el lanzamiento del disco he tenido mucha suerte porque sí que hemos tenido feedback por parte de los medios y de la gente, y eso que sí que ha estado bien en ese aspecto. Lo decía desde un punto de vista más general.  A no ser que seas Vetusta Morla o algo así que te va brutal y vives de esto, pues que reconozcan tu esfuerzo, si te mueves en el nivel que me muevo yo, siempre es algo que no te va a dejar indiferente. No digo que lo de los concursos sea una bobería, en absoluto, pero sí que mantengo los pies en la tierra.

L.- ¿Qué es lo que más te ha sorprendido del mundo de la música desde te lanzaste al nivel profesional?

T. H.- Pues lo que más me sorprende es lo difícil que es. Hasta que no te metes no lo sabes del todo. Puedes currar con gente de puta madre, tener un apoyo, un sello y gente que te mueve, y aún así es complicado. No sé, desde fuera se ve todo como... bueno, si sales en la tele ya significa que te va bien. Y no, la realidad es mucho más complicada y para llegar a que te pongan en la tele has tenido que currar solo para eso.

L.- Dices que has encontrado en el folk anglosajón tu medio de expresión en la música. Teniendo en cuenta que tu trabajo es muy personal e intimista, ¿qué elementos de este género se adecuan a Tom's Cabin?

T. H.- Es una cuestión en realidad bastante práctica y yo creo que todo viene un poco por estar haciendo música y no tener más que una guitarra acústica y la voz. Eso, junto a mis influencias, me hizo un poco llegar a esto, sobre todo.

L.- En este viaje personal y musical que es Tom's Cabin destacan los contrastes: hay desgarros de guitarras pero también melodías nostálgicas, pasajes muy oscuros y otros llenos de esperanza...

T. H.- Sí, completamente. Para mí Tom's Cabin es una forma de expresarme y cuando lo hago hay cosas que son oscuras y otras más luminosas, dentro de mí y de todo el mundo. Es la forma que tengo de sacarlo. Y también es un disco compuesto a lo largo de bastante tiempo, dos años y pico, y al ser el primer trabajo que hago, se mezcla ahí todo lo que vengo arrastrando desde hace mogollón de tiempo. No solo a nivel de experiencias, digamos una parte más como interna o personal, sino también  a nivel musical, de toda la música que he escuchado,. Al juntarlo todo, y con el paso del tiempo, sale una cosa que en realidad bebe de muchas fuentes y creo que se ve.

L.- Es heterogénea, muy intimista, y a pesar de ello llega al público. Es decir, no parece que seas de los que componen pensando en la audiencia...

T. H.- Sí, para mí ese es más bien el sentido de todo esto y, joder, si ocurre, si llega, pues como a mí me llegan otras cosas, sin duda me hace sentir que es un trabajo bien hecho, que puede llegar a la gente. Es alentador.

L.- ¿Qué es Tom's Cabin y qué no es como proyecto musical?

T. H.- Básicamente es eso, una forma que tengo para estar un poco conmigo mismo y para plasmar determinado tipo de cosas que de otra manera no puedo, porque por lo pronto no me ha dado por pintar, por hacer fotos ni por escribir ni nada, y la música es la única vía de escape que tengo. Y además de eso es un proyecto que comparto con mucha gente, no solo en el escenario sino también fuera de él. Ahora mismo es muchas cosas, antes era yo en mi cuarto con la guitarra y no tenía ni nombre, y ahora es no solo eso sino compartir carretera con la banda, que es genial tocar con gente a la que estás unida a nivel de amistad. Y trabajar con la gente que nos lleva la promo... no sé, son muchas cosas que me aportan muchísimo. ¿Y qué no es? Pues... pues no lo sé (ríe). También no es muchas cosas porque, al fin y al cabo, es una parte importante, pero solo una parte de mi vida.

L.- ¿Eres consciente de que después de esto tiene que haber más?

T. H.- Sí. Inevitablemente me lo planteo, sobre todo porque lo que me gusta es hacer música y ahora mismo este es el proyecto que tengo. Hay que seguir, por supuesto. Pero bueno, también uno va aprendiendo y ves lo que quieres hacer, lo que no quieres hacer, cómo quieres hacer las cosas, cómo no quieres hacerlas... pero por supuesto la cosa sigue.

L.- El grupo se llama Tom's Cabin, uno de los temas del disco es una versión de 'For Whom the Bell Tolls' y además está grabado con un sello que lleva por nombre Arcadia. ¿Es esta presencia literaria una casualidad o algo premeditado?

T. H.- La literatura es algo importante para mí porque, en fin, me gusta leer y sobre todo autores anglosajones, pero no es que sea algo característico de mi música la influencia de la literatura.  A pesar de que, por ejemplo, en dos temas del disco, los más oscuros, hay una referencia en la letra al poema 'El cuervo' de Edgar Allan Poe, y en el otro un fragmento leído del mismo poema. Pero enlazo con eso no por el amor tanto a la literatura sino porque son canciones que hablan sobre el miedo y, bueno, para mí el maestro es Poe. Es más, lo del nombre no es por hacer referencia a la novela ni lada ['Uncle Tom's Cabin', en español 'La cabaña del tío Tom', de Harriet Beecher Stowe] sino por lo que te venía comentando antes de estar solo en casa escribiendo canciones para un poco estar conmigo mismo y tener una especie de refugio de toda la vorágine de fuera. Y lo de 'For Whom the Bell Tolls' fue porque Metallica llamó a su canción así y yo llamé a la canción de Metallica así también. Ellos se basaron en la novela de Hemingway, que es justo la que tengo en la mesilla de noche ahora mismo.

L.- Combinas locales con festivales. ¿Existe espacio para grupos como Tom's Cabin o con la crisis también ha desaparecido?

T. H.- Sí, efectivamente creo que está muy difícil. Bueno, en Madrid y en Barcelona hay más oferta pero después he visto cómo es en otras ciudades. El espacio para la música alternativa es bastante reducido, por lo menos donde he estado. Es complicado ir a un concierto que no sea muy caro. A un grupo que va a tocar fuera evidentemente le tiene que salir rentable, pero si pones el precio de las entradas alto es muy difícil que vaya gente, y aun así aunque lo pongas bajo, a lo mejor no va ni Dios. Es muy difícil. Hombre, sí que hay garitos y tal que están más consolidados, pero en general se nota la ausencia de una escena ya no tanto por falta de grupos sino por falta de sitios. Y aquí en Madrid es muy limitado también. Hay un grupo que va a tocar a tal sala y tienes que ir a tal sala ese día a verlo. No es que vayas a un bar y te encuentres un grupo tocando, que para mí es lo ideal, que haya música en directo y sea más libre todo, más integrado, que no sea tan artificial.

L.- Es paradójico porque se dice que hoy en día hay más grupos y talento.

T. H.- Lo peor de todo es que, por ejemplo, en Madrid, si quieres tocar en un garito, casi siempre vas a tener que pagar un alquiler. Si ya vas a tener que ir en negativo a tocar, pues es jodido. Verdaderamente, el tema de tocar en directo, cuando estás en determinado circuito, que no eres un grupo así que llena La Riviera cuatro días seguidos, sino en otro estrato, se hace muy complicado.

 

 

 

 

 

 

 

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