Noche de chupitos y poesía

Los que conocen saben que cuando hablamos de El Otro de La Laguna lo hacemos de un lugar distinto. Los que lo conocen, detalle importante. Porque en estos años de funcionamiento el bar siempre se caracterizó por ir un poco a lo suyo. También en el ambiente.

Local escueto y esquinado, al filo de su barra, no hay sitio para más, se suceden semanalmente las actuaciones. Todas (casi) en formatos mínimos. Un buen número de estilos y de artistas, algunos de los cuales se puede decir que empezaron aquí con sus propuestas. Demasiados para extenderlos aquí. Y entre su programación suele tener gran acogida las noches participativas, los miércoles de jam session o los martes, alternos, de micro abierto.

Esto del micro abierto es, más o menos, lo que parece, un poco de todo: poesía espontánea, anecdotarios e historias varias, otro poco de música (de autor, en ocasiones), algo de humor y unas buenas dosis de mal de amores, de humores y de dipsomanía.

La sesión del pasado martes 17 de septiembre (por cosas que no vienen a cuento, este que escribe ha estado fuera del planeta desde aquella noche) fue bastante especial. Era la primera sin Manu. El Manu, propietario, que nos dejaba apenas una semana antes. Fue una velada emotiva, y las historias de este dueño algo paternal sirvieron para articular la noche. No faltaron muchos de los habituales, con Paula Mederos (como impulsora) y Adrián Arvelo (como sustento efectivo) a la cabeza. Y si hay algo que recordar de ese rato, sin duda, es el optimismo. Un optimismo muy matizado, evidentemente, pero optimismo. Porque el trabajo que se hizo, se continúa. Y porque hay gente que mira hacia delante. Empezando por Yoli, pareja de Manu y en esta situación, capitana general de la nave... ¡un listerine a su salud!

Las noches de micro abierto se celebran martes alternos, para participar, sólo pase por el bar

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