Viajar en femenino

El machismo en el viaje existe. Así lo ve Pilar Rubio, ex-librera, editora y directora del Festival El Viaje y sus Culturas que este año vivirá su segunda edición en Madrid. Amante de los viajes y de sus relatos literarios que se han generado durante años, tiene una visión clara de las diferencias que aún perduran entre lo masculino y lo femenino a la hora de afrontar algo tan enriquecedor como pueden ser los viajes. “El mundo sigue siendo desigual –afirma-; las circunstancias religiosas, culturales y sociales de las que disfruta el hombre no son nunca las mismas que las de las mujeres, y esto también influye en los viajes”. Su experiencia laboral (entre otros muchos argumentos ha sido crítica de viajes en el diario El País) y su actitud hacia la vida le permiten ser uno de los ponentes en la próxima edición de Periplo, Festival Internacional de Literatura de Viajes y Aventuras, que en el este mes de octubre vive su tercera edición en el Puerto de la Cruz.

Para Pilar Rubio, la imagen a veces romántica, a veces transgresora, que muchas veces produce la figura de la mujer viajera no está exenta de muchas dificultades y mediatizaciones sociales: “Desde una perspectiva contemporánea quizás nos dé la sensación de que las mujeres viajamos igual que los hombres y que todo es tan fácil como les ocurre a ellos. Eso no es verdad. Todavía hay una gran distancia entre las posibilidades de unos y de otras. Esta es la razón por la que hay tan pocos relatos interesantes escritos por mujeres”.

Y todo se debe a un aspecto básico y primigenio: “La sociedad es machista. La cultura todavía deposita en la mujer un rol clásico, que es el cuidado de lo familiar, del espacio íntimo, del territorio que tiene que ver con los sentimientos, con lo afectivo y con el cuidado de las personas. No sólo en nuestro papel como sociedades desarrolladas, sino con muchas más limitaciones en sociedades menos desarrolladas, en las que la religión y las creencias culturales tienen un peso tremendo”.

“Hay aspectos muy simples –continúa- pero que sin embargo según mi parecer son aclaratorios y todavía hoy en día pueden resultar definitivos. Pongo un ejemplo claro: el significado de la palabra aventurero es la persona que se sale de la norma, que le gusta transgredir los límites, etc.; sin embargo, el significado de la palabra aventurera está siempre relacionado con la prostitución. Hasta ese punto todavía estamos así. Otro requisito importante es la seguridad. Una mujer no puede viajar a muchos lugares del mundo por la sencilla razón de que no son seguros para ella. Si analizamos todo esto creo que se puede concluir que ser viajera todavía a día de hoy tiene un mérito impresionante”.

Pilar Rubio también establece diferencias entre el objeto que alimenta el viaje desde el punto de vista de los hombres y de las mujeres: “Analizar cómo son las miradas de ellos y de ellas cuando viajan a un mismo escenario ya nos muestra muchas características diferentes. La mirada del hombre se basa más en los aspectos públicos, en lo socio-político, en los detalles de cómo está organizada esa sociedad en la superficie, mientras que la vida de la mujer se centra en su mayoría en lo íntimo, en cómo es la vida de puertas adentro, en lo que no se ve y en lo que muchas veces los hombres no tienen acceso. Es un tema muy interesante que da para mucho. Hay algún hecho interesante entre grandes escritores que hicieron el mismo viaje, como puede ser el del inglés Peter Fleming y la escritora suiza Ella Maillart. Ellos escribieron sobre su experiencia y del resultado salieron dos libros muy diferentes”.

La presencia de Pilar Rubio en Periplo tendrá lugar este miércoles 8 de octubre, a las 20:15 horas, en el Museo Arqueológico del Puerto de la Cruz. En una charla junto al escritor Javier Reverte, desgranará su visión del viaje y tratará, principalmente, de desvelar las claves de por qué no existen tantos relatos literarios de este género escrito por mujeres.

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