Y nuestras vidas se cruzaron

  • Crónica de Quique González, Teatro Leal, 2/11/2013
  • Por José Carlos 'Charly' Pérez

Con el patio del Teatro Leal lleno, ocupé mi asiento dispuesto a un primer contacto en directo con el músico madrileño Enrique González Morales, artísticamente conocido como Quique González. Cuarenta añitos casi recién cumplidos en su espalda y una larga trayectoria musical que se remonta al año 1998, en el que publica su primer disco Personal.

Sobre el escenario, dos guitarras, dos sillas, un par de altavoces y unos cuantos focos hacían presagiar el carácter intimista y acústico por el que se iba a caracterizar el viaje que Quique, acompañado del gran guitarrista Pepo López, iba a emprender desgranando temas de sus ya nueve discos publicados. Diez si contamos la reedición del que es su nuevo trabajo este año, grabado en Nashville, Delantera Mítica, y  apellidado Obra Completa en el que se añaden al original un disco con las maquetas originales, otro con canciones en directo, y un libreto con notas del autor sobre el proceso de creación del disco.

Nada más presentarse, el cantante inició un concierto en el alternaba los nuevos temas con canciones de su amplia discografía y una última parte de peticiones, y lo que surgiera. Se aprecia al instante que los temas del nuevo disco se siguen impregnando del rock anglosajón que desde su inicio caracteriza al compositor, bebiendo de grandes como Bob Dylan, Neil Young o Van Morrison y grupos nacionales como Los Secretos o Antonio Vega. Así, suenan canciones como la propia Delantera Mítica, Parece Mentira o Tenia que decírtelo.

Después de unos cuantos temas nuevos empiezan a sonar clásicos, como Pájaros Mojados y Torres de Manhattan, con lo que el público mas fiel calienta un teatro un tanto frío hasta ese momento. Por fin se animan las primeras palmas de acompañamiento al son de Kamikazes Enamorados y Hasta que todo encaje.

Si bien los conciertos acústicos no pueden transmitir a veces toda la fuerza de las canciones más rockeras, sí dan pie a que la conexión entre público y cantante se torne más íntima, dando tiempo a contar pequeñas historias personales con las que el vínculo se refuerza, como con la canción No encuentro a Samuel, un tema de hace ocho años que el cantante no había incluido hasta este ultimo disco y que habla de como su perro que se escapaba siempre que volvía de alguna juerga, como el mismo González relata.

Un par de temas más, y con todos ya entregados, llega la parte de las peticiones, entre las que no tarda en aparecer de forma mayoritaria Salitre, en la que ya todos nos animamos hasta a corear estribillos mientras el bello se eriza. Con algunos 'problemillas' de afinación por el calor de los focos y la compañía inestimable de Pepo siguen La ciudad del viento para despedirse brevemente y volver con un primer bis en el que Quique aparece solo en el escenario para entonar uno de sus temas más conocidos, Aunque tu no lo sepas; tras el que se une de nuevo Pepo para un final de concierto con Vidas cruzadas como nueva petición de un respetable que ya no deja de marcar el ritmo con pies y palmas arropando al compositor y acompañante. Con La luna bajo el brazo cerraron una noche de rock íntimo para guardar en el recuerdo durante largo tiempo. Aún cansados tuvieron tiempo cantante y guitarrista, Quique y Pepo, de asomarse a la trasera del Leal para comentar el concierto, firmar autógrafos y hacerse fotos con los que por allí nos acercamos a saludar. Espero que nuestras vidas vuelvan a cruzarse pronto.

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