Un musical glorioso

'Sister Act, el musical'

Auditorio de Tenerife. Martes 29 de diciembre 2015

Por Laura R. Mesa

He de reconocer que me encantan los musicales, sin embargo mis expectativas e ilusión ante este no eran las de siempre. Nunca he terminado de ver la película en la que esta basada esta superproducción, me aburre, pero al terminar el espectáculo me di cuenta que es uno de los mejores musicales que he tenido la oportunidad de ver. 

Esto sin duda tiene que ver en que la propuesta de Stage Entertainment España es magnífica. La música, reparto, escenografía y el guion forma un todo que brilló y consiguió poner en pie a un Auditorio de Tenerife lleno de gente con ganas de disfrutar.

A destacar el papel de una deslumbrante Mireia Mambo (Deloris) que interpretó a la perfección el papel de esta cantante con aires de diva que decide renunciar a su pasado, pero convervando su esencia revolucionando un convento y a todos lo que formaban parte de él, esto sin desmerecer al resto del reparto que engrandeció el musical y lo catapultó al éxito más absoluto.

Este espectáculo que dura dos horas y veinte minutos está lleno de cambios, como el de las monjas del convento que a medida que avanza el show se liberan cada domingo de misa, la alegría de Deloris se nota en el convento al pasar de cantar como ranas a cantar como los ángeles, nunca mejor dicho. Este cambio también se puede apreciar en el vestuario, que parte de un hábito formal a las lentejuelas del final en todas las monjas que se extiende hasta la madre superiora y a todos los miembros eclesiásticos, como monseñor de la Iglesia Virgen de los Ángeles que afirma que el sacrilegio en el que se ha convertido la institución le encanta.

Sin duda la escenografía que cuenta con 34 telares en constante movimiento juega a favor del show, esta es capaz de transformar un convento en una iglesia, una comisaria, unos apartamentos, etc, creando 18 escenarios distintos sin efectos visuales como en otros musicales porque ni los necesita. Mención aparte la escultura gigante de una virgen de 350 kilos de peso que guarda una sorpresa al final del musical y un espectacular arco de vidrieras que preside el convento y dota de profundidad al escenario.

En esta ocasión no encuentro ni un solo pero a un musical que promete risas en todo momento, yo si fuera tú aunque sea por curiosidad iría a verlo, a veces ir con expectativas muy bajas a un sitio repercute en grandes sorpresas. Además, ser feliz y olvidar cualquier problema por unas horas no tiene precio. 

 

 

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