Una playa llamada Emenehache

La costa puede no ser la mejor opción para todos en el verano. Si no soportas el calor, si te agobia la masa, la ciudad desierta en el estío puede ser tu solución. Especialmente si hay quien se ha inventado en ella una playa interior, un lugar para escapar que nos aleja de la realidad asfixiante de los destinos turísticos y de la trama urbana.

Una pequeña cala de arena blanca y palmeras llamada Emenehache ha nacido en pleno Santa Cruz. Visitarla nos traslada, a través del imaginario colectivo, a los paraísos exóticos de las lejanas islas de los Mares del Sur o, simplemente, a nuestro sur. Unas sesenta toneladas de arena rubia africana transforman uno de los patios del Museo de la Naturaleza y el Hombre, con sus cuatro majestuosas palmeras, en una especie de playa íntima y sorprendente donde no falta ni el chiringuito: el gastrobar del museo –regentado por Armando Saldanha– hará las veces del mismo y aliviará al visitante de los rigores del verano. Esta playa es más que una propuesta veraniega, es un verdadero proyecto cultural, el escenario natural donde, durante toda la estación, será posible disfutrar de interesantes propuestas expositivas, musicales y cinematográficas.

Los conciertos del ciclo 'De costa a costa', que han animado los jueves del mes de julio haciendo un viaje sonoro por las más famosas playas de la geografía mundial, recreando los sonidos y ritmos peculiares de estos cálidos entornos, están a punto de finalizar con la actuación, el próximo 25 de julio, de la banda Son de Dos. El grupo aborda la música tradicional cubana trabajando los distintos estilos, como guarachas, sones, trova tradicional y nueva trova, dando un paseo por el tiempo y evocando esta cultura desde una perspectiva purista. La actuación estará animada con la proyección de audiovisuales de la mano de Dea Wong, será gratuita (como todos los actos incluidos en este proyecto) y en dos pases (de 21:30 a 22:15 y de 22:30 a 23:15).

Pero, aunque la música se despida, llega el cine para refrescar los tórridos jueves del agosto urbano. En colaboración con la Filmoteca Canaria del Gobierno de Canarias y tras el éxito cosechado el pasado verano, Museos de Tenerife ha organizado, nuevamente, un ciclo de cine al aire libre en este Patio de las Palmeras bajo el evocador título genérico de 'Mares lejanos'. En esta ocasión, y como no podía ser de otra manera, la propuesta recoge obras clásicas de la filmografía mundial en las que la naturaleza marina y playera cobra un especial protagonismo, un significado que va más allá del simple escenario en el que se desarrollan las tramas. Los títulos sugerentes y muy frescos que nos harán disfrutar de los diversos tonos de azul del océano son 'Tiburón' (1975), la aterradora obra original de Steven Spielberg; 'El gran miércoles' (1978), una historia de surf y amistad de John Milius; la melancólica cinta de Luc Besson 'El gran azul', de 1988; 'Náufrago' (2000), dirigida por Robert Zemeckis y con un brillante Tom Hanks a la cabeza del reparto, y el drama natural 'Whale Rider' de Niki Caro (2002). Todos los pases tienen lugar a las 21:30 y, recordamos, son totalmente gratuitos.

Tratándose de un museo, la oferta expositiva no podía faltar. 'Hola, Caracola. Conchas: joyas del mar' quiere dar a conocer una muestra de las mejores piezas de la colección de conchas de moluscos marinos que atesora la institución y que consta de más de 130.000 ejemplares, pertenecientes a especies de diferentes zonas del mundo. La exposición se inspira en la fascinación que desde siempre ha sentido la especie humana por estas pequeñas joyas de la naturaleza, uno de los grupos zoológicos mejor estudiados, compuesto por un gran número de especies distribuidas a lo largo y ancho de todo el mundo, y con una inmensa variedad de formas y colores, que van desde pequeños seres microscópicos a conchas de más de un metro, y del gris más opaco a los amarillos, verdes y azules más brillantes.

Del mismo modo, la exhibición prentende concienciar al público, en esta época del año en la que nos acercamos con más frecuencia a las zonas costeras, de la importancia de conservar estas especies en el ecosistema marino, incluso cuando se trata de conchas vacías o medio enterradas en la arena, pues, sin ir más lejos, los componentes principales de la arena blanca de las nuestras playas son minúsculos trocitos de conchas.

La exposición permanecerá abierta hasta el 1 de septiembre, de martes a sábado de 9:00 a 20:00 y los domingos, lunes y festivos, de 10:00 a 17:00. Y una vez más y como todo en Emenehache, la entrada es gratuita.

Así pues, anímate a participar, porque esta playa gustará hasta a aquellos a los que no les gusta la playa.

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