Crónica contada de la vida y la muerte

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Llegar a El Sauzal poco después de las 20:30 y estar un ratito buscando un hueco donde aparcar fue todo un presagio del éxito del espectáculo que encontraríamos. Unos narradores de lujo, la grada completamente abarrotada y un público totalmente entregado fueron las claves de esta penúltima cita del Festival de Narración Oral 2014.

Como es habitual Antonio Conejo ofreció una breve introducción de lo que viene a ser un Verano de Cuento. Tuvo tiempo de agradecer ayudas a patrocinadores y colaboradores y de contar por encima lo que se había visto en la Plaza del Príncipe durante estos meses y lo que falta para que acabe el festival, que es más bien poco; Un solo viernes para despedir esta XV edición. Otra de las caras conocidas de Teatrofia, Juan Reyes también acompañó a Conejo para incidir en el apoyo a la Fundación Either y animar al público a echar unas monedas en la garrafa que hace de hucha y cuyo contenido se destina a diversos proyectos de esa organización. 

La primera en aparecer en el escenario fue Laura Escuela, encantadísima de volver a esta plaza y de  ofrecer al numeroso público que cubría la escalera algunas historias sobre la vida y la muerte. La forma en que los cuentos han tratado esta peliaguda temática es tan diversa como interesante, así que la contadora eligió unas pocas narraciones de variado calado emocional para poner los pelos de punta al respetable. Ya fuera a través de la guerra, de una mágica hiladora, o de la sencillez de lo cotidiano, las historias que Laura desgranaba con sapiencia y un impecable saber estar, guardaban siempre un fondo de tipismo y cercanía para con el público. Narraciones de autor o cuentos populares que despertaron una cerrada ovación en un público visiblemente emocionado.

El siguiente no fue menos apasionante. Juan Carlos Tacoronte apareció con la cabeza metida en una jaula de pájaros y comenzó con una punzante y bárbara introducción ayudado por un cartelito en el que claramente se leía 'Pío'. Un breve, crudo y sofisticado monólogo dedicado a "Nosotras, las buenas personas" que daba paso a 'Agüíta guisada'. Un título perfectamente descriptivo para definir una serie de cuentos y anécdotas de contenido biográfico, o al menos eso es lo que nos cuenta. Historias de su infancia en 'La Morra'. La llegada del piche, diversos secretos de pueblo, las vicisitudes y preparaciones de la matanza de una cochina finalmente indultada, terminando con las peripecias en su inocente búsqueda de conocimiento tras conocer la existencia de Ambrosio, 'El fenómeno de Taganana', fueron algunas de las historias que paralizaron la grada. Un ir y venir de palabrería canaria y de sentimiento localista, pero también universal, abrumaron a los amigos del festival que nos quedamos con ganas de más.

Risas y llantinas para despedir uno de los encuentros más emotivos de cuantos han pasado por El Sauzal. Recuerden que el próximo viernes será la última cita de este Verano del quince y que en ella encontraremos espontáneos que busquen quitarse la espinita de contar en público, repetidores de años anteriores y con suerte de esta misma edición y por su puesto el siempre cálido apoyo de uno de los públicos más volcados con el circuito escénico de Canarias. No se lo piensen dos veces y acudan a la llamada de los cuentos, no se arrepentirán.

 

Fotos: Juan Reyes (Teatrofia) Cortesía de Verano de Cuento

 

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