Perro Phe

"Convertirnos en un grupo festivalero sería una sentencia de muerte"

Phe está a la vuelta de la esquina, y desde Lagenda no hemos podido resistirnos a hablar con Perro, una de las propuestas menos convencionales de cuantas estarán pisando el escenario portuense en la presente edición del festival, tercera por si no llevan la cuenta, y que tendrá lugar los días 24 y 25 de agosto en Puerto de la Cruz.

La trayectoria de Perro es seguramente una de las más envidiadas de la escena underground nacional. Un hecho de lo más casual, ya que esta banda murciana se recrea desde hace más de un lustro en componer sin tapujos algunos de los himnos más desquiciados y divertidos del rock alternativo contemporáneo. Pequeñas obras con las que podemos reír, bailar y descoyuntarnos la cadera gracias a sus trepidantes ritmos rotos y a una naturalidad abismal con la que son capaces de conquistar a la audiencia allá donde vayan. Hablamos con Guillermo Fabregat, voz, guitarra, bajo y teclados de la criatura, con quien tuvimos una conversación muy murciana que osciló entre su nuevo trabajo Trópico Lumpen y la filosofía e inquietudes de la banda.

Lagenda.- 'Trópico Lumpén' se ha convertido en candidato recurrente para definir a día de hoy la buena salud del rock alternativo en España. ¿Creen que este trabajo está más abierto a nuevos públicos?

Guillermo Fabregat.- No lo sé, supongo que es una pregunta que debe contestar el propio público. Por nuestra parte hemos hecho un pequeño esfuerzo y somos conscientes de que hemos abierto el abanico, incluyendo, como ya solíamos hacer, diferentes estilos musicales, pero también nuevos instrumentos como sintetizadores, además de atrevernos con una canción lenta e incluso con instrumentales.

L.- Este disco no parece el más enrevesado de la banda, pero ¿piensan que la audiencia de Perro es igual de complicada que su música?¿Esa complicación es intencionada o sale de forma natural?

G.F.- Hay de todo, pero alguno sí que lo es, diría que incluso hay gente mucho más enrevesada que nosotros. Cada disco muestra el momento en el que estamos. La complicación emerge de forma natural, es fruto de la música que escuchamos los miembros de Perro, y también reflejo de nuestro ánimo. Esto nos lleva a tomarnos las cosas con mucho sentido del humor, algo que caracteriza al grupo. Nos mola ser un poco mongolos, y contar cosas tontas y absurdas. Cuando te gusta el humor absurdo encuentras fácilmente gente con la que conectar..., es reconfortante tener un público así, sobre todo teniendo en cuenta que tocamos lo que nos gusta y hacemos lo que queremos hacer, siendo siempre sinceros y honestos con lo que somos.

L.- ¿Hay que ser inteligente para entender y disfrutar a Perro?

G.F.- Hay que ser una persona normal. En Perro todos somos personas normales. Sí que es cierto que en las letras de las canciones hay mucho texto que se presta a la libre interpretación y cada uno se monta su propia película, de hecho algunos llegan a nosotros y nos la cuentan, y flipas con la historia. Es lo que ocurre cuando no lo das todo masticado, mola mucho.

Nos mola ser un poco mongolos, y contar cosas tontas y absurdas.
L.- A pesar de parecer algo más convencional que 'Estudias, navajas' o 'Tiene bacalao, tiene melodía', la banda parece haber dado un importante salto cualitativo y reafirma su personalidad. ¿Cómo se ve desde dentro del grupo esta evolución?¿Se celebra?¿Creen que con 'Trópico Lumpen' han dado con el sonido ideal y definitivo de Perro?

Quizá la evolución se vea más desde fuera. Lo importante es que queremos decir algo con cada una de nuestras canciones. La clave es la actitud, pero también que la propuesta siga siendo original y natural. Supongo que con los años nos iremos refinando un poquillo más. En el estudio siempre está bien probar cosas, hemos vuelto a trabajar con Hans Krüger en Navarra. Trabajar con él es un lujo. Desde el minuto uno entendió que lo que debíamos reflejar fuera la actitud más allá de que nos quedara un disco súper perfect. Hans tiene un estudio buenísimo y se ha mojado mucho también en la masterización en Melbourne, gracias a su buena disposición e implicación con Joe Carra.

L.- Por cierto, ¿cómo se recuerda la época de 'Martillo'...? ¿Siguen tocándola en vivo?

G.F.- Sí, la tocamos el pasado martes, y el jueves. La estamos recuperando, Martillo es un single descolgado, lo cierto es que cabe bien en el repertorio y es un buen ejemplo de que le damos a todos los palos musicales, algo que también nos mola y que es parte de la filosofía de Perro.

L.-¿En qué se inspiran las letras de Perro?¿Y musicalmente qué les inspira? ¿Lo pasan bien complicando canciones?

G.F.- A veces sí, lo habitual es que de forma natural salga ya algo complicado. Otras veces llega un tema que sí, que está guay, pero al que le falta algo, entonces le damos un repasillo. Pero sin pasarse. No hace falta darle dieciochomil vueltas, en ocasiones tampoco queremos que sea tan complejo. Al final hay un equilibrio, un punto medio entre querer currártelo y que no pierda frescura. Buscamos algo que suene bien y que esté trabajado. Las letras están inspiradas en historias que nos ocurren a nosotros, en movidas que pasan con colegas, o temas más internacionales como la muerte de Chiquito de la Calzada. El hombre murió cuando estábamos grabando y decidimos hacerle un homenaje.

L.- ¿Qué tal se lleva Perro con las etiquetas? ¿Las creen necesarias para definir el estilo del grupo?

G.F.- No creo que estén ni bien ni mal, nos da un poco igual, la gente tiende a etiquetar, y nos parece normal, es reflejo de cómo funciona el mundo, y esa manía de querer tenerlo todo controlado.

L.- Pero acudir a géneros como el krautrock o a las nuevas psicodelias supongo que convierten a Perro un grupo más accesible y festivalero...

G.F.- Nos da igual porque no nos consideramos nada. Pero tampoco queremos convertirnos en un grupo de festival. Convertirnos en un grupo festivalero sería una sentencia de muerte. No podemos perder las salas y los clubs. Son la clave para que los grupos caminen. Los festis están de puta madre, por la cantidad de grupos que puedes ver y descubrir, pero la cercanía y calidad que puedas tener en una sala es una historia diferente. Recordar que has tenido a un artista a un metro de ti es una experiencia enorme, íntima y emocional.

Convertirnos en un grupo festivalero sería una sentencia de muerte. No podemos perder las salas y los clubs. Son la clave para que los grupos caminen.

L.- Perro ya ha tocado con propuestas arrigadas como Za!, o recientemente junto a Derby Motoretas Burrito Kachimba. ¿Se sienten solas las bandas con tanta personalidad?

G.F.- Qué va, existen circuitos y espacios para todos. Hay festivales que apuestan sólo por programar este tipo de grupos. Son opciones que van mucho más allá de lo que aportan las bandas convencionales, y disfrutamos muchísimo tocando junto a ellos. Nos maravilló el cantante de Burritos, impresionante...y de Za! qué te digo, que son otro nivel y que ya están de vuelta de todo.

L.- Cohete Fernández sigue ilustrando las portadas de Perro desde el primer disco. ¿Qué tal la relación con la artista?

G.F.- Relación poca. Nos mola mucho su trabajo, en su momento creímos que sus imágenes encajaban con nuestra música y siguen haciéndolo. Siempre nos enseña muchas propuestas y termina habiendo algún boceto que nos encanta a todos. De momento sigue haciéndonos propuestas así que suponemos que seguimos contando con ella.

L.- En nada estarán en Tenerife para tocar en Phe Festival, un evento que se crece en esta edición gracias a propuestas como la de ustedes. ¿Qué podemos esperar de la actuación de Perro en Puerto de la Cruz?

G.F.- Siempre hemos tenido muchísimas ganas de visitar Canarias, yo tengo familia en Gran Canaria, y tocar en Tenerife, y más en un festival como Phe, es una oportunidad súper guapa para nosotros. No lo podíamos dejar pasar. Perro promete risas garantizadas y que tanto el público como nosotros lo vamos a pasar de puta madre. Ya veréis.

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