Un grupo interesante. Teatro 13 tiene buen tino, ganas, habilidades, profesión, ideas y temas. Sin todo eso no hubieran sido capaces de subir al escenario 'La manada'. Un encadenado de gags  lo suficientemente interesantes como para entretener al público y recordarle un poco lo que es: un animal. De costumbres, para más señas, encadenado a sus hábitos y necesidades. A pesar de ser sobradamente conocidas todas esas condiciones, bien está recordarlas de tanto en tanto.
'La manada' entretiene. Está bien ejecutada. Requiere del buen manejo de unas cuantas habilidades escénicas. Plásticamente resulta agradable. El contenido ofrece instantes muy lucidos. También lúcidos. Los gags se enlazan con inteligencia y están bien hilvanados. Actrices y actores forman un conjunto en sincronía. Se mueven bien, hay intensidad en sus gestos y reparten bien los protagonismos. El manejo de las luces provoca alguna confusión pero la música y el movimiento continuo sobre el escenario diluyen ese defecto formal. La pieza podría definirse como una “obra-protesta-radiografía-light”. Es el aroma que prendió en mi sentido del olfato. También hubo algún gag que se quedó en pura estética y poco punch. 
Si ya me van conociendo los lectores y lectoras de esta sección, uno es muy influenciable por sus circunstancias. Incluso por los días previos, las conversaciones previas, las vivencias de esta misma tarde, o los proyectos de futuro, aunque se trate simplemente de sobrevivir a mañana. Dicen que la objetividad pasa por ser capaz de omitir todo eso, porque todo eso al lector o lectora le importa una soberana mierda. Lo sé. Sin embargo no quiero renunciar a nada de lo que influye, porque pienso que todo, todo, todo está relacionado con todo. No es casual que haya ido hoy al teatro en Los Realejos


Verán, había pedido entradas para el Guimerá. Pensaba ir  a ver a Antonia San Juan. Pero dijeron que no. Ninguno de los tres días de representación. Y eso me jode bastante. No sé a quién debo enviar a la mierda, pero que se vaya. Podría haber descargado mi enojo sobre 'La manada'. No lo merecen. Me llegó su enorme sonrisa de satisfacción cuando saludaban al público. No lo merecen porque 'La manada' no es pretenciosa. Es trabajo y más trabajo. Es el deseo de dar al público un producto honesto y hecho con honestidad. Pero sobre todo, sin ninguna pretensión ostentosa ni afectada. 
Hablando de ostentación. Esta semana también estuve en el Teatro Cine Realejos para ver una película entre amigos y luego cenar en el Casino del pueblo. La película era de Sorrentino, 'La gran belleza'. Casi me vomito. Eso sí es arrogancia. Está hecha desde “tan arriba”… Quiso darle un aire “tan estético” a los clichés de siempre… Aunque si algo tuvo de relevante es que me hizo ver que el grupo de personas que estuvimos frente a la pantalla,  no distábamos mucho de aquella fauna. Hoy 'La manada' volvió a ponerme frente al espejo. Soy manada. “Pagaré, pagaré, pagaré y luego moriré. Ah, pero una vez muerto, eso sí, exigiré que nadie me mande hacer nada más contra mi voluntad”.
Más próximo en el tiempo. Esta misma tarde. Teatro en la calle. Candelaria, cientos de niños catequesistas alabando al señor; gran escenario y dos monjas brincando sobre él al compás de la música. ¡Cuánta farsa! ¡Cuánta ignorancia!
Resumiendo. Todo es mentira. Yo mismo soy mentira. Un holograma transitorio proyectado volumétricamente durante poco tiempo sobre una parte muy pequeñita del planeta. Por eso mismo, mis crónicas no tienen ninguna importancia. Eso sí, me divierte hacerlas. Me entretiene el ratito que paso en los teatros. A veces, incluso me emociona lo que veo. Y lo digo. Simplemente explico mis sensaciones. No sé cómo a alguien les pueden llegar a interesar las impresiones de un holograma. No sé cómo Lagenda las publica. No sé cómo sigo vivo. 

Tacha el autor este montaje teatral de honesto, dadas sus circunstancias