'Montaldo'

Creación, dirección, dramaturgia e interpretación de Ernesto Collado.

Teatro Leal.Lav. (LL), 22/1/14.

Crónica de Jordi Solsona

La sala pequeña del Leal, en La laguna, se llenó de Catalunya. Ernesto Collado, él solito, derramó por la escena ejemplos de lo que es capaz el teatro en ese país: surrealismo, utopía, magia, conciencia, palabras, imágenes y emoción a borbotones, de gran nivel y mejor contemplar. ¡Qué lujo ser una de la cincuentena de personas que asistió al teatro pese a la lluvia y el frío! ¡Qué gran recompensa!

Y digo que se llenó de Catalunya, también porque en su propuesta confluye el espíritu aventurero, utópico, trágico y existencial del alma de ese pueblo. Y muchos años de teatro, de excelente teatro, de excelentes maestros, autores, actrices, actores, directores... Aparte del porrón, los castellers (castilllos humanos) y L’Ampurdà, que también revoloteaban por la escena. En el siguiente vídeo, Collado cuenta para Unknown Pleasures, blog de Lagenda de Tenerife, de qué trata Montaldo:

El Montaldo que se imagina Collado, es un buscador impenitente de sí mismo y de una sociedad mejor, que escapa del corsé de una época que lo limita más allá todavía de su incapacidad (no puede hablar, como la sociedad catalana, que hoy tampoco puede decidir) y huye a la meca de las libertades: Estados Unidos. Pero esa civilización se descubre mucho más restrictiva y psicótica que la de su propia tierra. Finalmente encuentra su hogar en las llanuras de México, donde se cría el peyote, en una tribu ancestral, liberada de los corsés importados de Europa con la colonización. Una tribu que rinde homenaje a sus ancestros con la ayuda de los psicotrópicos. La única posibilidad, tal vez, de unirse al animal que todos llevamos dentro y que guía nuestros instintos más allá de la razón y la obediencia a las normas.

(Foto de Javier Pino)

Para acompañar al protagonista en su viaje, Collado despliega un arsenal escénico de una simpleza que llena, que nutre, que te ayuda a transitar con Montaldo. Coreografía a su personaje de manera exquisita por el escenario. Utiliza su cuerpo fibroso y elástico para que bailemos y luego vomitemos, con él, los excesos. Las luces, también mínimas, sugieren atmósferas que nos atrapan. La música nos mueve con Montaldo. Collado ES Montaldo, lo vives en su voz: clara, diáfana, con cantidad de registros. En definitiva: TEATRO. En mayúsculas. En La Laguna. En el Leal. 

Y acabo con el jabalí. Porque también es una historia de cerdos salvajes. A través de las apariciones de ese animal transcurre el tiempo sin darte cuenta, ensimismado por el devenir sorpresivo e hilarante de los acontecimientos. ¡Qué delicia de historia! Pienso que a partir de hoy voy a ir mirando a ver si me topo con uno de esos jabalís que sepa decirme dónde está mi Ítaca.

Una crónica del 'Montaldo' de Ernesto Collado en el Leal