La otra música sigue dándonos grandes satisfacciones. Si hace poco analizábamos el disco de Cozta-Rodrígues, ahora nos llega el trabajo conceptual y desgarrado que determina este 'Wes'ek lat-wes'. Ópera Prima de un trío de ases de la impro libre en Tenerife agrupados como Owin'ek. Ya sabemos que analizar un álbum de este calibre debería de tener poco que ver con la percepción y mucho con la subjetividad, pero nos arriesgaremos. ¡Qué diantre!

Entiendo que no hace falta saber ni lo que significa el nombre de la banda ni lo que se esconde en el nombre del disco, y por ende, en la única pista, de un cacho más de media hora de duración, que alberga este trabajo. También me atrevo a asegurar que nada de lo que se escucha en el disco está ahí por molestar. Todo parece cuadrado al efecto. La historia sigue una línea argumental que no es otra que la que marca una partitura. Un texto que no es tal y que se asemeja más a una ilustración topográfica.

El tema sigue una continuidad mágica a través de las huellas, surcos, pinceladas, que indican la aparición de determinados sonidos o intensidades. Desde pequeñas transiciones a enormes evoluciones. Arreglos para uno, para dos y para tres. Diversificación de texturas que se superponen y se mezclan. Pasajes que se desintegran y se hunden en un infierno de glitchs.

Una obra completa que ilustra a la perfección, ya no solo el nivel que estamos alcanzando en esta disciplina, sino además el trabajo, el mimo y el cuidado que estos músicos impregnan en sus diversas producciones. Rafael Pinillos, Miguel Jaubert y David Perreko, en sus múltiples facetas dan vida a estos entretenidísimos 38 minutos que además vienen decorados por los diseños y fotografía del propio Perreko y con la partitura gráfica, obra de Pinillos.

 

Un 'one track album' de Owin'ek