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Ojalá Muchá son grandes. El conjunto palmero ha hecho lo que tradicionalmente se espera de una banda a la altura de sus circustancias. Ha lanzado un doble en vivo, un hecho que parece una aventura del pasado y que nos retrotrae a los años 70 y 80. Este doble ‘Directo a la cabeza, directo al corazón’  es un buen producto, fácil de digerir y lleno de matices.  Por estas y otras cuestiones preguntamos a César Pérez Cabrera, voz autorizada de la banda, que abrió la entrevista con un poco de bajona. “Estuve en Argentina hace poco y el hilo musical de los supermercados y centros comerciales era rock and roll. Aquí nos venden otra cosa, David Guetta, Pitbull...”, nos cuenta decepcionado. “No confío en el relevo generacional. Me siento como aquellos que hacían charlestón y de repente llegó el foxtrot para quitarles el sitio”. Tranquilo, César, tranquilo.

¿A qué viene esto de sacar un doble en directo, no suena como un poco viejuno? No creo, simplemente nuestros temas suenan mejor en directo. No puedo escuchar un disco de Ojalá sin reconocer que suena todo como debajo de un plástico, faltaba algo que evidentemente es lo que hemos hecho. No se trata solo de tocar canciones, el punto del directo es reinterpretarlas, destrozarlas, llevarlas a otra dimensión... y va en consonancia con nuestra filosofía de defender sobre un escenario lo que grabas en el disco.


¿Cuál es el secreto, cómo han durado 16 años? Nos vemos poco, hay mucho feeling, nos sentimos muy cómodos sobre el escenario y nos queremos mucho. Somos muy creativos, en ocasiones hemos tenido que frenar el raudal de creatividad, el hecho de ensayar en un estudio y de poder grabar al instante lo que improvisamos nos ha ayudado a entendernos mejor. 

¿Cómo ves lo de adaptarse a la industria y a nuevas plataformas musicales, Spotify, Itunes...? Indudablemente es el futuro y está aquí, puedo disponer de cualquier canción en cualquier momento. Creo que se basa en una cuestión de espacio. La gente vive en casas pequeñas y prefiere olvidarse de acumular libros y discos.

¿A qué viene eso de dividir los discos en canciones lentas y canciones rápidas? Es nuestro Dr. Jeckyll & Mr Hyde, separamos estados de ánimo, lo hemos hecho con otras producciones. Es la parte sensible la que suele abrir los discos y luego evolucionamos hacia composiciones más progresivas y ácidas. Desde nuestro ‘amateurismo’ simplemente no nos comemos la cabeza y disfrutamos con lo que hacemos. Somos una generación acostumbrada al zapping.
 
¿Crees que hay una evolución de la música hecha en Canarias?¿Qué piensas de la sobreoferta cultural? No veo una evolución y no creo que la música que se hace ahora sea mejor o peor de la que se hacía en los 80 o 90. Hay más disfusión e información y no hay tanta guerra en el circuito. Vivir del poprock en Canarias es un suicidio, somos muy abandonados para luchar por nuestras bandas, seguramente el mercado musical acabará regulando la sobreoferta, aunque tendría que haber sitio para todos, incluso para los grupos de versiones.

¿Qué opinas de las bandas de versiones? El karaoke en vivo es nefasto, prefiero  los grupos que reinterpretan versiones y las hacen suyas. Esos son los que realmente sorprenden al público. Calcar un tema tal cual es algo que no emociona a nadie. Y los locales que solo abren las puertas a este tipo de bandas deben saber que están cerrando las puertas a la expresión.

¿Cómo está la movida en La Palma? Estoy un poco desconectado (César vive y trabaja en Gran Canaria), pero sé que hasta el verano pasado los locales se sentían algo presionados por el ayuntamiento de Santa Cruz de la Palma. Hay buenas bandas, y creo que al menos han abierto dos establecimientos en El Paso.

¿Qué tal la respuesta del público con este trabajo? ¿Para cuándo el próximo? Aún es pronto para sacar conclusiones pero de momento buena. Tras un año sin tocar es lógico que quieran saber de ti, algunos se han metido el atracón y se han escuchado el disco de una sentada, otros lo han ido asimilando en sorbitos, la gente nos sigue teniendo cariño y  es en el directo donde se demuestra.
Este verano nos encerraremos a experimentar de nuevo en el estudio de Garafía y como siempre iremos pasito a pasito. Seguramente meteremos amigos en el estudio. La música es la excusa perfecta para disfrutar con la gente a la que quieres.

Entrevistamos a César Pérez de Ojalá Muchá