La exposición 'Para que podamos vivir. La Laguna, 1968–1983' propone una relectura de la ciudad en uno de sus periodos de mayor efervescencia cultural, política y urbana. Lejos de la visión patrimonial tradicional, la muestra —comisariada por el Equipo TEA junto a Juan Albarrán, Daniasa Curbelo y Servando Rocha— presenta La Laguna como un territorio en transformación, atravesado por tensiones sociales, movilización ciudadana y experimentación artística.
Los comisarios explican que "la exposición propone leer La Laguna como un caso de estudio en el que se cruzan procesos culturales, políticos y urbanos de gran intensidad". Albarrán añade que la ciudad funcionó como "un territorio en constante transformación, donde convivieron prácticas artísticas, formas de movilización social y nuevas sensibilidades críticas".
La muestra, que se podrá visitar en el museo en Santa Cruz de Tenerife hasta el 5 de julio de 2026, se articula a partir de los fondos del museo —fotográficos, plásticos y vinculados a la Sala Conca— reinscribiendo las obras en su contexto original. Néstor Delgado destaca que esta aproximación "permite no solo releer la colección, sino también abrirla a nuevas interpretaciones, conectando las prácticas artísticas con los procesos sociales y políticos que las hicieron posibles".
Entre los hitos revisados se encuentran las protestas universitarias, la actividad de colectivos culturales, la irrupción del punk canario y el surgimiento de la llamada 'generación de los setenta'. La exposición culmina en 1983, año que marca el cierre de un ciclo cultural y el inicio de la etapa autonómica.
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