Transformación cultural a través de la identidad y una nueva centralidad. Es la apuesta de la candidatura de Las Palmas de Gran Canaria a Capital Europea de la Cultura 2031 y del municipio valenciano de Potries, la ciudad más pequeña que se ha presentado candidata a esta convocatoria. Ambas delegaciones compartieron este lunes, 13 de julio, una intensa jornada de reflexión y trabajo que puso sobre la mesa una idea compartida: la necesidad de construir nuevas sinergias entre comunidades que, desde contextos muy diferentes, encuentran en la identidad, el arraigo y la cultura una herramienta para transformar sus territorios. El encuentro permitió constatar que la dicotomía entre centro y periferia necesita ser revisada y que los márgenes —tanto geográficos como rurales— pueden convertirse en espacios desde los que imaginar nuevas formas de construir Europa.
La jornada, organizada dentro de la estrategia ‘Rebelión de la Geografía’, reunió a responsables institucionales, equipos técnicos y agentes culturales de distintas islas para compartir experiencias sobre convivencia, sostenibilidad, participación ciudadana y desarrollo comunitario, líneas de trabajo que forman parte del horizonte cultural de ambas candidaturas.
La primera parte del encuentro tuvo lugar en el Centro Cívico de San Lorenzo, donde el director artístico de LPGC’31, José Luis Pérez Pont, y varios representantes de la oficina técnica de la candidatura, acompañados del concejal de Cultura del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, Josué Íñiguez, mantuvieron una sesión de trabajo con Sergi Vidal, alcalde de Potries; Estela Sanchís, concejala de Cultura; y Josep Valero, director artístico de la candidatura ‘Potries 2031’. Junto a ellos, distintos profesionales y colectivos culturales procedentes de diferentes puntos del archipiélago debatieron posibles sinergias entre ambos municipios.
La mesa permitió conocer iniciativas que desarrollan proyectos de mediación cultural, convivencia, sostenibilidad y revitalización del medio rural en diversas islas canarias, poniendo en común metodologías que nacen desde el territorio y que entienden la cultura como un derecho y como una herramienta para fortalecer las comunidades.
Más allá del intercambio de experiencias, la sesión sirvió para identificar retos compartidos entre Canarias y otros territorios europeos: la despoblación, el equilibrio entre el desarrollo urbano y rural, la protección del patrimonio vivo, el acceso a la cultura y la necesidad de generar redes estables de cooperación entre administraciones, agentes culturales y población.
La reflexión continuó por la tarde en la Biblioteca Municipal Alexis Ravelo, en el Espacio Cultural Jesús Arencibia de Tamaraceite, donde el encuentro ‘La cultura rural también construye Europa’ reunió a representantes de ambas candidaturas con profesionales de la cultura y vecinos interesados en el futuro de los territorios rurales.
El diálogo derivó en un debate abierto sobre el significado de la ruralidad en el siglo XXI y sobre la necesidad de superar una visión que sitúa los espacios alejados de los grandes núcleos urbanos como territorios secundarios. Las intervenciones coincidieron en reivindicar el enorme potencial creativo y social que existe en estos lugares, así como la importancia de establecer conexiones permanentes entre comunidades que comparten problemáticas y oportunidades similares.
Especialmente enriquecedoras resultaron las aportaciones de personas que desarrollan proyectos de innovación y desarrollo comunitario en zonas rurales como Santa Brígida, Tejeda o Juncalillo de Gáldar, cuyos testimonios evidenciaron cómo la cultura puede convertirse en un motor para fijar población, fortalecer la identidad local y generar nuevas formas de participación ciudadana.
La jornada reforzó una de las principales líneas estratégicas de ‘Rebelión de la Geografía’: entender que la candidatura de Las Palmas de Gran Canaria se construye desde todas las geografías que conforman el municipio y el archipiélago.
La elección de San Lorenzo y Tamaraceite como escenarios del encuentro simbolizó esa voluntad de incorporar a los pueblos, las medianías y los espacios tradicionalmente alejados del centro urbano a la construcción del proyecto europeo, convencidos de que la cultura adquiere todo su sentido cuando nace de la diversidad de territorios, de la participación de sus comunidades y de la capacidad de establecer alianzas que trasciendan las fronteras físicas para convertir la periferia en un nuevo lugar de encuentro.
La visita de la delegación de Potries permitió profundizar en una relación que ambas candidaturas aspiran a mantener más allá del proceso de selección de la Capital Europea de la Cultura.
En este contexto, los participantes coincidieron en señalar que la cooperación entre territorios rurales, insulares y periféricos constituye una oportunidad para renovar el concepto mismo de centralidad cultural en Europa. Frente a una mirada que tradicionalmente ha concentrado la innovación en las grandes ciudades, el encuentro defendió que son precisamente los márgenes quienes pueden aportar nuevas respuestas a los grandes desafíos contemporáneos.
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