Una cita cultural imprescindible para amantes del arte sonoro. El músico y compositor canario David Ramos, Darwin, presenta en el Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM) una acción sonora de música electrónica en la que mostrará cómo puede crear sonido y armonía musical a partir de la transformación de aparatos o instrumentos musicales reformados e intervenidos junto a las míticas casetes.
Bajo el título 'La metamorfosis del sonido y la armonía a través de la destrucción', esta obra la presenta en el CAAM este jueves, 23 de julio, a las 19.00, con entrada libre y gratuita, dentro del programa CAAMSonora, que este año cumple el décimo aniversario de su creación, bajo la dirección del artista grancanario Paco Rossique.
David Ramos, también conocido como Darwin, es un músico español nacido en Tenerife, que se define como investigador sonoro. Desde 2015 diseña y fabrica gran parte de toda su maquinaria sónica, que lleva a directo en sus conciertos. Tras ser parte de varias formaciones de música tecno como Gree-Do o Lowenstein, el autor isleño ha trabajado durante años para el cine en la composición de sintonías y bandas sonoras tanto de cortos como de largometrajes.
Su música se ha escuchado en festivales de cine como Sitges, Málaga o MiradasDoc, así como en otros de música experimental como NumaCircuit o Keroxen. Actualmente está en activo con su formación CMOS34, un proyecto de música dance de construcción sonora in situ para directos. A lo largo de su carrera ha grabado varios álbumes con estilos tan variados como el tecno o la vanguardia más arriesgada.
Acercándose estrechamente a una frontera entre la destrucción total, es decir, sin posibilidad de vuelta atrás, y la opción de la metamorfosis de un instrumento o juguete con sonido (denominada 'circuit bending'), y siempre jugando con la electrónica propia de los aparatos, David Ramos mostrará de una manera explícita cómo puede crear tanto sonidos nuevos como melodías y composiciones totalmente reconocibles dentro del movimiento de la música electrónica contemporánea, incluyendo sonidos que podríamos considerar de otra dimensión, ruido y caos sonoro.
El objetivo de esta acción sonora es comprobar —partiendo del caos que generan los circuitos modificados y jugando en la cuerda floja con la 'aleatoriedad' que provoca este tipo de práctica sonora— cómo se consigue componer y estructurar un concierto único e irrepetible desde la improvisación libre, dejándose llevar por el sonido o ruido creado in situ. Las cintas magnéticas de casete le proporcionan un colchón en el que la música o el ruido se va acomodando o 'incomodando' a medida que se desarrolla la interpretación.
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