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Cabello/Carceller inauguran en el museo TEA 'Notas al pie'

Cabello/Carceller inauguran en el museo TEA 'Notas al pie'

El museo TEA Tenerife Espacio de las Artes presentó hoy, jueves 16, la exposición 'Notas al pie', el nuevo proyecto de Cabello/Carceller (Helena Cabello, París, 1963 / Carceller, Madrid, 1964), que propone releer la historia desde sus márgenes, poniendo el foco en aquello que quedó fuera del relato oficial. La muestra —comisariada por el director artístico de TEA, Sergio Rubira, con la asistencia curatorial de Daniasa Curbelo— se inaugurará mañana, viernes 17, a las 19:00, y podrá visitarse de manera gratuita hasta el 5 de julio, de martes a domingo y festivos, en horario de 10:00 a 20:00. El consejero de Cultura y Museos de Tenerife, José Carlos Acha; el director artístico de TEA y comisario de la exposición, Sergio Rubira; y Cabello/Carceller dieron a conocer los detalles de esta nueva muestra que, a través de diferentes obras, aborda identidades, cuerpos y experiencias que desbordan las categorías establecidas, activando nuevas lecturas desde el presente y cuestionando aquello que se ha dado por natural o único.

Acha explicó que en esta exposición de Cabello/Carceller, Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes en 2024, figuras como Céspedes, Erauso o Agustina González López aparecen como "sujetos imprevistos": vidas complejas, difíciles de clasificar que abren la posibilidad de pensar otras genealogías en constante transformación. La exposición no busca completar la historia, sino tensionarla: introducir dudas, desplazar miradas y hacer visibles otras memorias que resisten desde los márgenes, como notas al pie que obligan a releerlo todo. La muestra —avanzó el consejero— incluye la nueva producción de Cabello/Carceller, 'El jardín imposible de Tefía. Prólogo para un campo de concentración'. Esta obra revisita la infame Colonia Agrícola Penitenciaria de Tefía (Fuerteventura) para reflexionar sobre la memoria, los dispositivos de control y sus resonancias en el presente. "La poética que se desarrolla a lo largo de la exposición es muy sentida, muy emocional y llena de metáforas", agregó Acha.

Sergio Rubira comenzó agradeciendo a Cabello/Carceller su implicación y el haberse sumado al reto que les propuso "de hacer una nueva producción en un tiempo bastante récord", aunque ya esa nueva producción —recordó— tenía un recorrido, un poso desde hace muchos años, cuando en 2006 se encontraron con el campo de concentración de Tefía. El director artístico de TEA señaló que, pese a haber trabajado anteriormente con Cabello/Carceller, nunca había tenido hasta la fecha la oportunidad de comisariar una de sus exposiciones.

"Cuando les propuse la exposición, sí tenía claro qué era lo que debíamos hacer y era el trabajar con personajes de la historia, con personajes del pasado que habitualmente se encontraban en las notas a pie. Por eso el título de la exposición es 'Notas al pie'. La muestra habla de esos personajes que quedaron en los márgenes, que habían quedado fuera del relato principal, del relato canónico, porque eran muy difíciles de clasificar, de situar como Agustina González López o Céspedes", remarcó Rubira, quien incidió en que "no solo es interesante esa recuperación de esos personajes históricos, porque no creo que consista en construir un canon o un nuevo canon, sino también cómo esos personajes se convierten en el espejo con el que dialogan otros personajes, que rompen las normas, las etiquetas, las clasificaciones de ese binarismo al que hemos considerado natural a fuerza de repetición, pero que hoy sabemos también que es una construcción absoluta". Por eso —añadió— "también la exposición está en construcción, y se convierten en una suerte de espejo con los que dialogar, a los que enfrentarse también como otro personaje".

Destacó además que 'Bailando El género en disputa', otro proyecto que se presenta en la muestra, "se escapa un poco de esa revisión del pasado desde el presente y anuncia un futuro un poco distópico, no muy halagüeño". "Este trabajo refleja lo que parece que está volviendo a suceder, que es, y que tiene que ver mucho con su metodología de trabajo en general, con poner el cuerpo en riesgo", afirmó.

Cabello/Carceller, que dieron las gracias a TEA y a Sergio Rubira por darles la oportunidad de mostrar este "trabajo en toda su amplitud y de una manera muy bien elaborada", explicaron que en sus obras no hacen documental, que el tipo de investigación que realizan es una que les permita hablar de temas del presente o de temas que creen que van a volver. "Lo que nos interesa es conectar pasado con futuro, rescatar también ese pasado, lo que nos sirve para entendernos porque si no muchas veces no sabes de dónde vienes y por qué pasan las cosas y te crees que todo son cosas que vienen de fuera o que te importan", señalaron.

"Una de las razones por las que hacemos este tipo de investigaciones es por localizar, el llegar a entenderse a uno mismo y comprender que las cosas, las legislaciones y las persecuciones que se están haciendo vienen de antiguo, que conectan con una forma de pensar. Nos parece importante ponerlo en relevancia, ya que mucha gente se cree que son justificables", agregaron. Por otra parte detallaron que para Cabello/Carceller "es importante la conexión con el contexto local" y en este sentido procuran que siempre haya personas de ese contexto que colaboren.

Recordaron que en el caso concreto de Tefía, en 2006 viajaron a Fuerteventura. "Fuimos buscando dónde había ocurrido aquello, tomamos algunas fotos, pero es verdad que es un proyecto difícil de encontrar. En ese momento había poca información, no es de lo que se quiera hablar. Había poca información, pero es verdad que teníamos esos documentos, esas imágenes que habíamos guardado y que no habíamos tenido la oportunidad de desarrollar más en profundidad hasta que Sergio Rubira nos sugirió la posibilidad de hacer un nuevo proyecto para TEA. Entonces es cuando pensamos en recuperar aquello e indagar mejor", dijeron. "También es por un cambio de circunstancias. Estamos viviendo un momento donde de repente los años 50 están más presentes que nunca. Parte de las legislaciones se están reconsiderando y la posición de los individuos minoritarios también se está reconsiderando. Estamos viviendo un momento de un intento de volver a una hegemonía hiperhistriónica en términos de patriarcado. Entonces en ese sentido era como el elemento ideal para poder establecer esas conexiones con el pasado y con el presente", confesaron.

Cabello/Carceller

Cabello/Carceller iniciaron su colaboración en los años noventa. Su práctica interdisciplinar —que abarca vídeo, instalación, performance, fotografía y escritura— investiga las políticas del cuerpo, la identidad de género y la disidencia sexual en el contexto del arte contemporáneo. A través de una mirada crítica, su obra cuestiona los discursos normativos y propone formas alternativas de visibilidad, recurriendo a estrategias que desestabilizan los cánones del lenguaje visual hegemónico.

Su obra se ha mostrado ampliamente en instituciones nacionales e internacionales, incluyendo exposiciones colectivas en el Walker Art Center de Minneapolis, la 35 Bienal de São Paulo, el Pabellón Español de la 56 Bienal de Venecia, MACBA, el Centre Pompidou, Tranzit, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MNCARS) y el Brooklyn Museum, así como muestras individuales en MUAC, CA2M, Azkuna/Zentroa, Museo Patio Herreriano o IVAM. En 2024 fueron finalistas del Premio Fundación MACBA. Desarrollan asimismo una actividad docente e investigadora vinculada a instituciones universitarias (Universidad de Castilla-La Mancha) y espacios de formación independiente. Esta dimensión investigadora refuerza el carácter procesual y crítico de su obra, que interpela tanto al sistema del arte como a las narrativas dominantes.

Notas al pie (Texto de Sergio Rubira)

En 'Notas al pie', Cabello/Carceller se sitúan en ese lugar incómodo en el que la historia, cuando es leída contracorriente, empieza a deshacerse, dejando ver no tanto lo que pretendía contar como aquello que se había quedado fuera, lo que no llegó a integrarse en el relato, ese que reclamaba escribirse con mayúscula. Lo que quedaba entrelíneas, al margen o reducido a las notas, sin embargo, resiste y desafía a aquello que se quería imponer como único. No se trata de recuperar figuras olvidadas en un gesto que las devolvería intactas al discurso, sino de evidenciar cuáles fueron las condiciones mismas de su borrado, mostrar los mecanismos que hicieron que desaparecieran, obligando, al mismo tiempo, a no dar por hecho ni lo aprendido ni aquello que, a fuerza de repetirse, ha terminado por construirse como natural.

Céspedes, Erauso o Agustina González, protagonistas de algunos de los proyectos, aparecen así como lo que Carla Lonzi denominó "sujetos imprevistos": vidas que ya en su tiempo desbordaban cualquier intento de clasificación, identidades múltiples, inestables, contradictorias, que no podían fijarse sin violencia y que, precisamente por ello, resultaban problemáticas para un pensamiento dominado por lo binario. Es en esa imprevisibilidad donde se abre la posibilidad de pensarlas hoy como parte de una probable genealogía trans, en movimiento constante.

En este sentido, la nueva producción 'El jardín imposible de Tefía. Prólogo para un campo de concentración', sobre la infame colonia penitenciaria establecida durante la dictadura en Fuerteventura, añade una desviación necesaria, porque desplaza esa genealogía hacia un pasado reciente —y anuncia un futuro inquietante— en el que los dispositivos de control no son una excepción, sino una lógica persistente, la misma que actúa en 'Donde todos son culpables, nadie lo es (After Hannah Arendt)' y que busca corregir, disciplinar y violentar las vidas que se sitúan fuera de la norma impuesta.

Estas obras no completan la historia, porque existen múltiples historias. Tampoco se limitan a ocupar sus márgenes, sino que la amplían. Como notas al pie que obligan a volver sobre el texto principal, exigen releerlo, desconfiar de él, introducir un giro que altera su sentido y hace visible una memoria que no termina de fijarse.

Una voz para Erauso. Epílogo para un tiempo trans

La exposición comienza por el final, por el epílogo, por aquello que se añade después del desenlace. En 'Una voz para Erauso. Epílogo para un tiempo trans', Cabello/Carceller parten de la figura problemática de Catalina de Erauso, también Pedro de Orive, Francisco de Loyola, Alonso Díaz, Ramírez de Guzmán o Antonio de Erauso, identidades que asumió a lo largo de su vida y que el relato histórico quiso simplificar bajo la etiqueta de la Monja Alférez.

A partir del cuadro del pintor barroco Juan de Van der Hamen, que funciona como punto de partida y fricción, la obra se convierte en un espejo donde personajes actuales dialogan con esa imagen, proyectándose en ella para producir una narrativa necesariamente inestable. No se trata de explicar a Erauso, sino de evidenciar que nunca pudo explicarse del todo.

A/O (Caso Céspedes)

En 'A/O (Caso Céspedes)', Cabello/Carceller se sitúan ante una figura cuya complejidad no puede pensarse al margen de las condiciones materiales y simbólicas que la hicieron posible: Céspedes, persona en origen esclavizada que transitó por distintos géneros, oficios y clases sociales hasta ser descubierta por el dispositivo disciplinar legal, civil y religioso. No se trata de reconstruir una identidad “verdadera”, sino de analizar las operaciones que la convirtieron en caso, en objeto de control.

Se pone en juego no tanto la ambigüedad de la identidad de Céspedes como el modo en que esa ambigüedad es leída, traducida y obligada a adecuarse a la norma. Género, raza y condición de esclavitud aparecen como un entramado inseparable. El archivo deja de ser garantía y se revela como construcción, obligando a leer también las estructuras violentas que pretendieron limitar su identidad.

Locura social. Musical contra un fusilamiento

En 'Locura social. Musical contra un fusilamiento', se parte de la figura de Agustina González López, La Zapatera, escritora, pensadora y política fusilada en 1936 y borrada del relato. Aquí se adopta la forma de un musical degenerado que traiciona el género escénico y las categorías que lo sostienen, articulándose a partir de textos previos, fragmentos de archivo y acciones interpretadas por cuerpos que, como González López, escapan a las clasificaciones.

Bailando El género en disputa

En 'Bailando El género en disputa', la teoría se desplaza hacia el cuerpo. El proyecto se articula como un proceso colectivo en el que, a partir de la lectura del texto de la filósofa Judith Butler, las personas participantes seleccionan fragmentos que son traducidos a movimiento, convirtiendo la escritura en partitura de una acción. La teoría deja de ser sistema cerrado para convertirse en práctica.

El jardín imposible de Tefía. Prólogo para un campo de concentración

En 'El jardín imposible de Tefía. Prólogo para un campo de concentración', no se pretende reconstruir la memoria infame de un lugar, sino desplazarla hacia un tiempo inestable donde pasado y futuro se superponen. La Colonia Agrícola Penitenciaria de Tefía, activa entre 1954 y 1966, encerró a personas perseguidas por su disidencia y sometidas a trabajos forzados, hambre y violencia sistemática.

El jardín, entendido como espacio cercado, se revela como dispositivo de control: un lugar donde se decide qué crece y qué debe ser arrancado. La ficción paradisíaca proyectada sobre Canarias se confronta con la vivencia real del encierro. Como en 'El jardín de las delicias' de El Bosco, el drago aparece como símbolo de un Edén que oculta su reverso.

En ese desplazamiento —del jardín al campo de concentración, del paraíso al infierno— la obra construye una fábula de ciencia ficción, una distopía cercana en la que Tefía reaparece reactivada mientras nuevos sujetos disidentes vuelven a ocupar ese espacio bajo otras formas de control. Entre las piedras de la cantera surge la insistencia de un pasado que no termina de pasar y de un futuro que se parece demasiado a lo que se creía superado. "Soy piedra, resisto".