“A GRITO PELAO”. Pez en Raya Producciones.

Teatro Cine Realejos. Sábado 7 marzo 2015.

Texto: Jordi Solsona

 

Extraño lugar mi pueblo. Se mezcla el culto a lo divino a través de no sé cuántas cofradías y fiestas de carácter religioso, con las propuestas más radicales en música y teatro. Esta vez pasó por el entrañable espacio escénico multiusos de la Calle San Agustín (otro día os cuento qué hay bajo los cimientos del singular edificio) Cristina Medina, o “la Nines” de la serie televisiva “La que se avecina”. Su espectáculo “A GRITO PELAO” es una combinación de humor y rock en directo. 

A Cristina la avalan más de veinte años en el mundo del teatro. Cuenta con muchos premios asus espaldas. El éxito en su papel televisivo es el producto de una vida dedicada a la interpretación y su espíritu de lucha. Aunque Cristina ya había conseguido el reconocimiento de público y crítica mucho antes de su llegada a las cadenas televisivas. 

“A grito pelao” es Cristina Medina. Es el “hago lo que me da la gana” porque sí, porque me lo pide el cuerpo y porque necesito respirar. Todo eso es. Cristina grita, vaya si grita. Grita a todo el personal que fuimos a vela. Nos grita adentro. Nos llama enanitos y nos pide que dejemos atrás nuestras máscaras, que reconozcamos al ser pequeñito que llevamos dentro. Al pan, pan y al vino, vino. Enanos, sí, con todas las letras. No nos llama “personas de crecimiento restringido”, qué va. Porque Cristina no quiere ser políticamente correcta. También nos insulta un poco, cariñosamente, como para que despertemos de nuestro sueño de felicidad idealizada. ¿Quién no merece que le llamen pollaboba de vez en cuando? 

Me sentó bien agitarme con Cristina. Es lo que ella quiere: removernos como a una lata de refresco para que soltemos la espuma. Y para conseguirlo utiliza su discurso y la banda con la que se arropa. Suena bien la banda, un sonar contundente. Y ella, Blancanieves, desgrana sus grandes dotes de comunicadora. Interactuar con el público requiere de reflejos y de una mente con chispa dispuesta a aprovechar las oportunidades. Los elementos o pócimas que lleva en su equipaje de actriz y dramaturga, le permiten exhibir un hilo argumental que, sin ser reaccionario, viene muy bien a la gente de lugares como el mío. A mí también, por si  había olvidado un poco  quién soy, de dónde vengo, y a dónde voy. 

Entre poemas, canciones, rock, flamenco y el tú a tú con el público, te vas dando cuenta de las intenciones de Cristina: desintoxicarse de la mediocridad, rebelarse ante el orden establecido. Nos muestra un camino. Un camino interesante que sorprenderá al público que venga a ver a “la Nines”. Igual no entiende nada. Da lo mismo. Se llevarán la sorpresa, el “grito pelao”; con eso basta para remover un poco las conciencias, porque estamos un poco amuermados de tanta tele, de tanta mediocridad. Cristina es un soplo de aire fresco. Una apuesta por estar en el mundo de una manera determinada. Un ejemplo honesto. Mil gracias por visitar este lugar pequeñito en el mundo, donde se citan todo tipo de instintos: desde los más bajos, a los más elevados; como en cualquier otro lugar del planeta.