Considerado por el Observatorio de la Cultura como uno de los diez festivales más relevantes de España, el Festival Boreal vuelve a los escenarios de Los Silos los próximos 18 y 19 de septiembre. Lejos de ser un recién llegado a la conciencia climática, el certamen tinerfeño se alza como el padre de los ecofestivales en nuestro país, una figura pionera que, mucho antes de que la sostenibilidad se convirtiera en una tendencia global, ya había diseñado su identidad bajo la premisa de que la gestión de recursos, la economía circular y la protección de la biodiversidad son los pilares indiscutibles sobre los que debe construirse la experiencia artística contemporánea.
El Festival Boreal no solo habita el territorio, sino que lo articula como su principal razón de ser. Lejos de las convenciones del sector que tratan la ecología como una capa de barniz, este encuentro tinerfeño ha convertido la sostenibilidad en su ADN, situándose como la piedra angular sobre la que se edifica toda su estructura. Su singularidad no reside únicamente en su cartel de vanguardia o en la inmejorable ubicación de Los Silos, sino en haber demostrado que un festival puede actuar como un organismo vivo, capaz de transformar la realidad de su entorno mientras ejerce una influencia real en la conciencia colectiva.
Su condición de pionero en el archipiélago, mucho antes de que el término ecofestival se normalizara como una etiqueta de marketing, es el resultado de una arquitectura de gestión meticulosa que disecciona cada gramo de residuo, cada kilovatio consumido y cada desplazamiento realizado. El Boreal funciona bajo una lógica de responsabilidad absoluta donde la sostenibilidad no es una elección estética, sino una normativa de trabajo que se somete a escrutinio mediante auditorías anuales. Esta transparencia convierte al evento en un laboratorio de ensayo donde se testa una nueva forma de gestionar la cultura, priorizando el impacto positivo en la comarca de la Isla Baja, esa plataforma volcánica única que define la identidad rural y la escala humana del encuentro, impulsando además el comercio de kilómetro cero y la protección férrea de una biodiversidad local que es, en muchos casos, irrepetible en cualquier otro lugar del planeta.
Lo que realmente separa al Boreal de la oferta convencional es su negativa a desvincular el ocio de la ética. Mientras que otros certámenes ven el entorno como un mero escenario de paso, este proyecto opera desde la filosofía de conocer para conservar, integrando a su público en un proceso de aprendizaje donde la música es el vehículo para activar una sensibilidad social más profunda. Al programar gran parte de sus actividades durante el día para proteger la fauna nocturna y al auditar sus procesos de manera participativa, el festival se despoja de toda ornamentación superflua para enfocarse en lo esencial: el respeto a los ciclos vitales y el compromiso innegociable con el futuro del territorio.
Esa exigencia ética no resta un ápice de potencia a su propuesta sonora, que para la edición de 2026 presenta un cartel sin concesiones. La programación despliega un diálogo entre la vanguardia global y la raíz más pura, destacando nombres como el cofundador de Massive Attack, Daddy G, el rock histórico de los colombianos Aterciopelados, el pop sintético de la chilena Rubio, la electrónica telúrica de la tinerfeña The Queen of Bass, el magnetismo afroportugués de Throes + The Shine, el rito magrebí de Aïta Mon Amour, la autoría brasileña de Josyara, figuras de calado internacional como Imarhan, Renata Flores o Hempress Sativa feat. Paolo Baldini DubFiles, junto a una representación insular combativa que incluye a El Veneno Crew (en la foto), el talento de Fuensanta, La Terrorista del Sabor, Pleito, Xerach y el debut de Jable, proyecto donde Jela y Cristina Mahelo deconstruyen el folclore canario con la urgencia del underground insular, entre muchos otros.
Al final, este modelo de gestión multidisciplinar, que combina la excelencia artística con un rigor medioambiental inaudito en España, posiciona al Boreal como una voz autorizada en foros internacionales de música en vivo. El festival trasciende su propia fecha en el calendario para convertirse en un proyecto de agitación cultural que, desde la periferia insular, marca el compás de lo que debe ser la responsabilidad en el sector: un evento donde la identidad de un pueblo y el respeto por el medio ambiente se alimentan mutuamente, asegurando que la huella de la cultura sea siempre una marca de regeneración.
El Festival Boreal está organizado por Folelé Producciones. Cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Los Silos y el patrocinio del Gobierno de Canarias a través de Promotur Turismo Canarias. Un proyecto subvencionado por Cultura y su Instituto Canario de Desarrollo Cultural (ICDC), por la Consejería de Transición Ecológica del Gobierno de Canarias, por el Cabildo Insular de Tenerife a través de la Consejería de Cultura, y el Ministerio de Cultura del Gobierno de España a través del INAEM. Cuenta con el apoyo de Juventud Canaria, además de Acción Social del Cabildo de Tenerife a través de Sinpromi y de Turismo de Tenerife. Colaboran también otros organismos, entidades y empresas, como son la Fundación SGAE, Casa África, CoordiCanarias y la Fundación 'la Caixa'.
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