Elogio del mensaje, palabras urgentes

Vivimos casi de manera frenética. Vamos poniendo remiendos a la realidad en nuestro día a día porque el ritmo de vida actual no nos deja hacer una pausa. Incluso la llegada de la tecnología nos permite acceder a la información de manera inmediata en cualquier momento y desde cualquier lugar. Apenas tenemos tiempo de pararnos a decidir qué es urgente y qué es importante. Y justo al paso de estas vidas atropelladas, un cartel de 20 metros instalado en la ladera de una montaña, a la altura del km 32 de la TF-5, detiene el tiempo lanzando mensajes en metal, reflexiones naif o sentencias sobre la realidad. Los más de 50.000 conductores diarios que rutinariamente pasan por allí se encuentran con algo nuevo que ralentiza su existencia y llena muchos vacíos: el proyecto Anóniman, que ahora, tras seis años cultivando pensamientos y sentimientos, se convierte en libro homónimo.  

Lagenda ha logrado acceder al ‘Garganta Profunda’ de las frases en plata de la autopista del Norte, al ‘Elefante Blanco’ de las intervenciones en el paisaje, un hombre enigmático que tras más de 300 semanas subiendo en la clandestinidad de la noche a la ladera de la montaña que habla, aún se emociona y disfruta con la incertidumbre de la vida. ‘El proyecto Anóniman. No hay un manual’, publicado este mes de abril, es un paso más en “la obsesión por generar objetos para compartir ideas con otros”. “Hacer físico esto –comenta- es tener un objeto que, si lo abres aquí o lo abres allí, te puede mover la cabeza. Ese era el interés principal de ese objeto, […] y bueno, tiene la línea digamos de un libro de citas. Lo que pasa es que en vez de un sabio, son casi unas citas abiertas a que tú termines esa idea”.  

Este modelo de participación colectiva también se ha extendido a la edición del libro, que se lleva a cabo a través del micromecenazgo de los propios ‘fans’ de Anóniman. Y es que apenas un mes antes de salir a la luz, y gracias a la difusión que ha logrado en el entorno digital, el hombre anónimo ya contaba con 200 personas que habían “apostado por el proyecto”, financiando los costes de fabricación al precio de 23.50 euros, un dinero usado “directamente para sacar los libros de la imprenta”. Con una edición muy cuidada (cubierta dura al cromo y 154 páginas impresas en 170 gramos a todo color muy bien encuadernadas) este no manual ofrece “una selección de seis años condensados en uno”, esto es, 60-70 mensajes, de 70 semanas, que van acompañados por “un comentario sobre una interpretación posible de esa frase sin contexto”, explica su autor.

Una idea sin padre y sin contexto

El proyecto Anóniman aborda, de alguna manera la relación de las personas con el arte, con la vida, de los habitantes el norte de la isla con la ciudad, con el entorno, a través de un soporte, un cartel de 20 metros con frases ambiguas, multiplicando su significado o interpretación. Es más, la selección y presentación en un libro físico de los mensajes logra hacer disfrutable una intervención nada abstrusa, incluso para su propio autor. “Personalmente ha sido un placer porque aportando mi forma de entender los mensajes ha sido una manera de poder extenderme en la idea que un poco estaba allí, sintetizada en cinco o seis palabras”. De ahí que este hombre anónimo haya “disfrutado” igualmente haciendo este no libro, ya que, como explica, “en la valla”, que es “para todos los públicos”, tiene que exhibirse “un mensaje bastante blanco o de alguna manera que esté camuflado para que no se ofenda nadie”, sin embargo, en el libro, “ya no tienes que estar con tanto cuidado”, por lo que se convierte en un medio en el que poder “decir lo que no podía decir allí”. “Ha sido una especie de desquite y me he divertido haciéndolo. Pero vamos, que es uno de los múltiples libros que se podrían haber hecho. Si lo vuelvo a hacer ahora mismo, es otro distinto”, matiza reflexivo. 

La filosofía solidaria o mensajes colectivos es lo que origina la ausencia de autoría que respalde la iniciativa: “Es un proyecto que en realidad es una idea sin contexto y esa huerfanidad de contexto hace que cada uno coja su contexto y lo haga suyo. Una idea sin padre ahí en la naturaleza, sin marca”. El proyecto Anóniman no vende nada, no es publicidad, y esta es una de sus principales señas de identidad. Su autor explica que “parece que ahora mismo cualquier cosa asociada a una firma o algo es algo que se está vendiendo”. “Entonces, si no ponemos el quién, parece que nos estamos alejando del ‘se vende’. Y si no pones el quién, cualquiera puede pensar que es cualquiera, lo cual hace que quedes envuelto en algo que no se sabe”.  

En suma, la solidaridad como alternativa al capitalismo. “Sobre todo, la idea principal era que, bueno, pues si no es de nadie, es de cualquiera y si es de cualquiera, es un poco mío. Y si no tiene contexto, pues más mío, si lo quiero coger lo cojo y si me parece una mierda pues no lo cojo, soy libre”.

Promoción en el entorno digital

De lo físico a lo digital y de nuevo a lo físico. Tras contar con una web propia, un blog y las redes sociales en las que cientos de miles de personas siguen y comentan este fenómeno de maridaje entre el paisaje y representaciones escritas de ideas, Anóniman ha querido “documentar” estos seis años en un libro que devuelve veracidad a un concepto efímero. En otras palabras, las frases son transitorias, pasajeras, fugaces, pero el proyecto no, ha durado unos seis años y cada vez conquista más repercusión. Una paradoja sobre la que reflexiona su creador. “No conocemos el futuro, no sabes qué te puede cambiar de repente. Entonces, sobre el futuro, además, te lo digo en todos los aspectos de mi vida, es un total misterio. ¿Qué voy a hacer? No lo sé. Pero sí que todo es muy efímero, las cosas solamente son en el momento ese, es el que es. Solo valen para ese momento. […] Mañana esto mismo, puesto con los mismos ingredientes, ya no es”.

Y sin embargo el entorno digital se convierte en esa memoria, ese archivo o biblioteca sonde se almacenan ‘eternamente’ todos los recuerdos, las vivencias, los mensajes… “¿Cuánto recordamos de nuestra vida? ¿Cuánto hemos vivido? Yo me pongo a pensar en la sensación que tengo, pues no sé, de recordar un 5% a lo sumo. Lo demás se ha perdido o circunstancialmente puede aparecer, pero no está presente. Eso ya fue, se vivió y se ha olvidado. Y está ahí en la memoria pero no se va a recuperar, pero todo lo demás que está en internet es como si fuera una memoria que no se borra, eso está ahí, en algún sitio que no acabo de comprender. Como que no está en casa de nadie”.

Al igual que una muestra de arte espontáneo, los mensajes del proyecto Anóniman se crean para ser expuestos exclusivamente en la ladera de la montaña de la autopista del Norte, durante solo una semana, con lo que adquieren un carácter efímero que los lleva, de modo inexorable, a ser destruidos una vez concluyen esos siete días. Pero el mundo digital, contradictoriamente, permite transmutar lo temporal en real, en perecedero. “La realidad es que las estadísticas del Facebook dicen que hay bastantes más personas que ven el cartel en Madrid que en Tenerife. Entonces igual no hace falta ni el contacto visual con la historia, aunque parece que en verdad es lo que lo estructura que sea real. Si fuera algo que es un fotomontaje de internet y no es real, creo que no tendría tanto seguimiento. Igual me confundo -reflexiona Anóniman- y no hace falta que sea real, aunque me da la sensación de que es bueno que sea real”.

Estamos ante un proyecto con numerosas aristas, algunas de ellas documentadas, como el propio libro o la difusión a través de internet, y algunas efímeras. El hombre anónimo, casi sin quererlo, ha encontrado en las diversas herramientas que encuentra a su paso, especialmente aquellas de la esfera virtual, numerosos canales para maximizar el valor de su intervención en el paisaje del norte de Tenerife. Y dado que ‘El proyecto Anóniman. No hay un manual’ sale a la luz gracias a la autoedición, esta liberalización que la tecnología ofrece a la hora de prescindir de editores oficiales y reducir costes de impresión y distribución se traduce también en una mayor autopromoción que utiliza el medio digital para ello: su web y el blog. También estará en librerías, cuyos nombres y direcciones se publicarán, una vez se estableza "una pequeña red" en Tenerife y la Península.

Sea como fuere, el proyecto Anóniman explora la relación que las sociedades occidentales del siglo XXI mantienen con el mundo en que vivimos a la luz de la amenaza del virus del ritmo frenético. Mantiene un diálogo con el mundo actual, afectado por los constantes cambios, y en el que prevalece lo breve, cinco palabras escritas en la ladera de una montaña.  

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