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“Pues yo voté a Rajoy, pero es que no sabía que era de un partido para ricos” Una joven en la cola del INEM. Todos andamos últimamente, y con razón, de uñas. Nos sentimos, yo el primero, ultrajados, nuestros estómagos van a reventar de tanto aguantar la inmundicia diaria y pelearnos en virtuales discusiones.

 
Recurrimos a la tila, el yoga, el alcohol o cualquier otro tipo de droga, a Telecinco, intentamos olvidar abstrayéndonos con ese duelo fratricida entre los hermanos Matamoros…pero ni el fútbol ya parece ofrecernos ese refugio tranquilo y seguro. Y nos cabreamos aún más y ponemos el grito en el cielo y clamamos aquello de que esto no es una democracia, que es una dictadura y todo eso. Y no es del todo cierto. Es una democracia, el mismo sistema político que tienen en EEUU, Islandia, Israel, Ecuador o hasta Turquía y ahora Egipto o Túnez.
 
El problema no es del sistema sino de la sociedad que lo sustenta. Olvidamos con facilidad que –y se dice pronto- a Rajoy lo votaron más de 10 millones de personas y eso es un ejercicio de democracia, más allá de la ley electoral vigente, la representatividad y todo eso. Es un problema clásico de las élites ilustradas con eterno complejo de Casandra, previendo el futuro, teorizando sobre él. Pero eso, a la mayoría, le importa una mierda. Solo quieren volver a tener una vida mínimamente digna. Es por eso que no hay ni habrá revueltas en las calles, ninguna revolución será televisada. Porque la mayoría mantiene algún tipo de esperanza –ese veneno imparable- Solo habrá actos desesperados de gente desesperada, a veces ayudados por buena gente llena de solidaridad. Pero eso es carne de literatura dickensiana y no de historicismo revolucionario y materialista. Como hubiera dicho Marx: “No se dan las condiciones”. Siempre es más fácil –yo lo hago siempre- culpar al otro, al de enfrente. Al jodido torpe de mierda que no tiene otra cosa que hacer que votar al PP. 
 
Pero no olvidemos, por ejemplo, que Bush Jr pudo acceder al poder no tanto por el pucherazo de Florida en las elecciones de 2000 (con un Gore posicionándose del bando de la “omertá”, al negarse en el Congreso a ejercer más acciones) Junior (y toda la ralea que vino con él) pudo acceder porque muchos progresistas estadounidenses quisieron manifestar su malestar con el declive de la era Clinton votando a Ralph Nader, el candidato ecologista que restó votos decisivos a Al Gore y que, junto a la abstención, le impidió llegar a la Casa Blanca. No sabemos si hubiera habido 11S, crack de Wall Street y todo eso (probablemente sí, porque la política no depende de políticos) “Pero eso no es democracia real”, clamarían muchos de nuevo, pues sí que lo es, tal y como lo refleja Martin Scorsese a lo largo de su obra: política y mafia, intereses creados, pactos en los trasteros, las cloacas de Felipe, cadáveres en los maleteros (con la icónica foto de Aldo Moro como botón de muestra) El resto es ficción y buenas intenciones, justo lo que parecían tener los mayas.
Escucha recomendada para la lectura: REM “It’s the End of the World as We Know It (and I Feel Fine)”
 
 

Ampliación del Campo de Batalla, Diciembre 2012