Géneros hermanos

 

Existen momentos, noches o eventos que se suceden con una cierta discreción entre una vorágine mediática que copa el contexto actual. Así, por lo pronto, el pasado 20 de Junio, entre las tormentas desatadas por las dichosas inspecciones laborales, en vísperas de una manifestación de una parte del sector musical aludido y una Fiesta de la  Música no exenta de polémica, hubo un concierto doble que no por pasar desapercibido, se restó un ápice de calidad.

Porque el Teatro Guimerá, en su ciclo de conciertos ‘Espacio Musica Guimerá (EMG)’, programó dos de esas bandas que llevan en sus genes la rara avis de varios años de andadura musical. Sin llegar a destacar en exceso por alguna moda pasajera, se convierten en un referente de calidad indiscutible, más si cabe, cuando mejoran con el tiempo a base de trabajo y buen hacer en su especialidad.

Hablamos sí, de tango y jazz manouche, Tangatos y Nicotine Swing. Con un escenario del que apropiaron con una puesta en escena entrañable, el trío sudamericano formado por Javier López (guitarra), Juan Carlos Baeza (contrabajo) y Andrés Leoni (voz), acaparó la atención del público a base de la buena química existente entre ellos, buscando en todo momento la complicidad (recíproca) con la platea. Y eso se dejo sentir en su música, el tango, de los que son embajadores imprescindibles en Canarias. Tangatos no interpreta solamente canciones, cuenta historias intercaladas en un gran viaje por el mundo del tango. Un mundo donde dejan aflorar esos instantes, esos gestos, esos viajes que definen una vida, un sentimiento, como la melancolía, connatural al mismo sentir existencial que tan bien saben expresar nuestros hermanos del cono sur en canciones como ‘Carta de un León a otro León’ o ‘Nostalgia’. Paradójicamente el público se lo paso estupendamente. Un concierto impecable. No conviene perdérselos.

Pero la noche no acabó aquí, porque faltaba el jazz manouche de la mano de Nicotine Swing, formado por Tacirga (voz), Pablo Hernández (acordeón Hohner), Jeray (guitarra), Ignacio Martín (guitarra) y Juan Carlos Baeza repitiendo al contrabajo. Si la virtuosidad, tanto técnica como musical, define la música de Django Reinhardt, la formación tinerfeña lo emula sin restarle mérito alguno. Alternando canciones instrumentales con otras amparadas por la dulce voz de tacirga, ofrecieron un recorrido musical por esos míticos clubs parisinos a través de composiciones propias y ajenas, incluidas en su mayor parte en su disco debut ‘Nicotine Swing’, como la estupenda ‘Sweet Sue’ o, en esa curiosa facultad que posee el también llamado gipsy jazz en apropiarse de casi cualquier canción de cualquier género, una gran versión del celebérrimo bolero ‘Bésame Mucho’, amparados en todo momento por una ejecución perfecta en todos los sentidos, que avalan con total justicia su condición de referentes del swing en las islas y su increíble capacidad musical. Imprescindibles.

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