La Fundación Cristino de Vera-Espacio Cultural CajaCanarias ha presentado hoy viernes, 4 de abril, en la sala de exposiciones temporales de la entidad, sita en la calle San Agustín, 18 de La Laguna, la muestra titulada 'Eladio de la Cruz. Noble sencillez y serena belleza', integrada por una selección de 18 esculturas en madera, bronce, piedra natural y artificial, realizadas por el artista entre los años 60 del siglo pasado y 2010. La exposición podrá visitarse hasta el próximo 19 de julio en el siguiente horario: de martes a viernes, de 10.00 a 14.00 y de 17.00 a 20.00, y sábados de 10.00 a 14.00, con entrada libre.
El acto de inauguración contó con la presencia de Margarita Ramos, presidenta de la Fundación CajaCanarias; Carmen Rosa González Arceo, hija del artista; y Fernando Castro Borrego, comisario de la muestra.
Margarita Ramos presentó a Eladio de la Cruz (El Toscal, Santa Cruz de Tenerife, 1934 – Tacoronte, 2023) como uno de los artistas referenciales de la historia del arte en Canarias, destacando que "consagró su vida a la escultura, a la creación plástica y a la labor docente que ejerció en distintos centros educativos, donde contribuyó a la formación de no pocos creadores contemporáneos", además de señalar, en su intervención inaugural, que su vocación nació siendo muy niño, gracias a un encuentro fortuito con el taller de Enrique Cejas Zaldívar, localizado muy próximo a su domicilio. Allí, y a través de una rendija, Eladio de la Cruz pasaba las horas contemplando cómo trabajaba el escultor, y más tarde maestro suyo, Cejas Zaldívar, sin percibir que estaba adquiriendo el conocimiento de las técnicas escultóricas.
La presidenta de la Fundación Cristino de Vera recordó, además, que Eladio de la Cruz llegó a ser catedrático de la Escuela de Artes y Oficios de Santa Cruz de Tenerife e impartió docencia en este centro y en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de La Laguna. Entre sus méritos señaló que, en 2010, fue elegido académico correspondiente de la Real Academia Canaria de Bellas Artes de San Miguel Arcángel, que le concedió, un año después, el premio Magister de Escultura. Igualmente, aludió a las numerosas obras que el escultor realizó por encargo, que se encuentran repartidas por distintos espacios públicos de Tenerife. "Muchas constituyen homenajes a personas o costumbres de la cultura insular, y entre ellas podemos destacar: el Adolescente en el Parque García Sanabria, la Sierva de Dios María de Jesús, en El Sauzal, San Juan Bautista de La Salle, en Santa Cruz de Tenerife, Sebastián Ramos "el Puntero", en Punta del Hidalgo, Cristóbal de Ponte, en Garachico, Santo hermano Pedro, en Arona, así como la Recolectora de cochinilla, en Buzanada y el Homenaje a Las Libreas, en el Palmar, Buenavista".
Por último, Margarita Ramos señaló que, en esta exposición, se muestra la obra más personal del artista: "son esculturas realizadas en madera, bronce, piedra natural o artificial cuyo tema central es la figura femenina en sus distintas etapas, destacando, especialmente, en las que figura en su papel de madre".
Por su parte, Fernando Castro Borrego, comisario de la exposición, declaró que "Eladio de la Cruz vivió en una época donde su idea del arte no podía tener el refrendo histórico que le hiciera justicia, sabía que la grandeza de los ideales que intentaba expresar en su obra escultórica ostentaba una dimensión estética universal. Habiendo vivido en un mundo dominado por las máquinas y los intereses materiales, no tuvo en cuenta que, en los tiempos modernos, el arte -como decía Ortega y Gasset- se deshumaniza irremediablemente. No obstante, Eladio de la Cruz seguía creyendo en la humanidad y la belleza: "todo por el arte y la humanidad". He aquí el lema que resume el sentido de toda su obra. No se desplazó ni un ápice de los valores que profesaba ni del ideal de lo Bello que, anclado firmemente en el clasicismo, constituía una opción estética regida por ideales humanistas. Esa fe en el hombre y su destino la proclamó en imágenes escultóricas que expresan sentimientos de amor y piedad. Este es el genuino contenido que transmite su escultura".
Castro Borrego prosiguió su intervención manifestando que "desde el enfoque de una historia material del arte, la obra de Eladio de la Cruz tiene un interés indudable. Trabajó la escultura utilizando una gran variedad de materiales: la piedra natural (a veces de origen volcánico), la piedra artificial, la terracota, la madera (sin olvidarse de la tea), el bronce, etc. En este sentido, lo más destacable reside en su investigación anatómica. La representación del cuerpo en la obra de Eladio de la Cruz es uno de los campos donde despuntó su talento. La firme voluntad de someter la volumetría del cuerpo al rigor de un dibujo lineal y orgánico de acento rítmico le llevó a conseguir efectos expresivos nada desdeñables. En algunas piezas, la combinación de oquedades y abultamientos resalta la imagen tridimensional del cuerpo".
Por último, señaló que la obra de Eladio de la Cruz "es un canto a la belleza femenina como ideal estético donde la sensualidad no constituye una forma de disfrazar el deseo sexual del hombre. Las esculturas de Eladio de la Cruz que representan mujeres desnudas no persiguen despertar la mirada lasciva del espectador. Al contemplar un desnudo puede haber, por consiguiente, una delectación en la armonía de sus formas, en la tersura de su piel o en la armonía de sus ademanes y esa delectación no obedece al deseo."
Por último, Carmen Rosa González Arceo señaló que la obra de su padre refleja su filosofía de vida: "defendía una ideología pacifista, humanista y otros aspectos fundamentales de la condición humana como el amor, la soledad, la identidad, la violencia, la alegría, que son los temas que aparecen en sus trabajos. Siempre regido por lo que su estado anímico y su imaginación le dictara en cada momento". Aludiendo a las reflexiones del artista, explicó que "su obra escultórica ha recorrido muchos caminos y esa da una fuerte impresión de variedad, tanto en los temas como en los estilos y técnicas".
González Arceo expresó que Eladio de la Cruz "era su mayor crítico, porque necesitaba que su obra lo llenara de emoción. Solo así conseguía que los demás pudieran admirar su trabajo y emocionarse también y, cuando finalizaba una escultura, a pesar de que se sintiera satisfecho, ya estaba pensando en la siguiente para intentar resolver cuestiones que le quedaron pendientes". Según él, "en la escultura es importante el dibujo para alcanzar el conocimiento de la forma, pero hay también otra vía, la del tacto. Le gustaba dibujar sus esculturas con el material que utilizaba en cada momento".
Margarita Ramos clausuró el acto de presentación recordando la programación de actividades complementarias a la muestra, entre las que destacó que "esta misma tarde, viernes, 4 de abril, a las 18.30, se celebraba un diálogo entre Fernando Castro Borrego y Carmen Rosa González Arceo sobre la obra y el pensamiento de Eladio de la Cruz".
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