Chúpame el Dedo

Quemando Keroxen

Matador. El pasado fin de semana de Keroxen, 15 y 16 de noviembre, demostró por qué el festival es uno de los eventos más respetados del circuito, dos jornadas consecutivas que volvieron a congregar en el Espacio Cultural El Tanque de Santa Cruz de Tenerife a los fieles seguidores de disciplinas alejadas de la escena habitual de conciertos en Canarias.

Dos días que no registraron tanto público como en las primeras citas del festival y apostamos que también mucho menos que en la próxima jornada final que tendrá lugar el 30 de noviembre y que contará con propuestas como la de los sevillanos Pony Bravo, o las esperadas actuaciones de HHY & The Macumbas, Julius Gabriel, Postman, Tupperwear con Cristóvau Ferreira y Kyle Mclean.

15 de noviembre

El primero de los días de este fin de semana contó con actuaciones como la del trío local de impro Cruz Perro Maldito, un interesantísima sesión marcada por el buen juicio y que descargó su talento en el público keroxenita habituado y ávido de compromisos experimentales como el espectáculo que también brindó el proyecto Strolling String Sounds y que llenó el Tanque con sonoridades ambientales y originales texturas.

Los Pirañas volvieron a Keroxen, pero esta vez en versión metalizada, junto a un trío de viento metal como parte de la residencia que mantuvo el trío colombiano con músicos locales y que volvió a dejar en el recinto algunos de los hits más recordados de la formación.

El espectáculo electrónico de Bromo, así como la intensa sesión de Gonzo complementaron esta tercera jornada en la que volvimos a disfrutar de grandes momentos visuales proyectados sobre la enorme pantalla de Keroxen.

fotos: JuanMaRe... Collage Facebook

16 de noviembre

El proyecto grancanario de Domingo Alemán, Sunday German Flowers, apoyado por la steel guitar de Diego Hdez., inició esta cuarta jornada con algo de resaca por parte del público. Un impresionante show de pop electrónico de tintes oscuros y experimentales en el que se mascaba la motivación y las ganas de esta propuesta que siempre ofrece solventes directos.

Alba Gil Aceytuno protagonizó, desde un lateral del recinto, un sensacional intervalo musical con una sesión en solitario en la que su saxo desafiaba los confines resonantes de El Tanque. Un espectáculo que la artista grancanaria desarrolló de forma conceptual durante su corta aunque sobradamente intensa participación en Keroxen.

Toda una sorpresa la del dúo sevillano Los Voluble. Baile, proyecciones, flamenco, trap, rap, breakbeat o reguetón se sucedían en este espectáculo marcado por reivindicativas y heréticas, aunque divertidas visuales, que atraparon al público desde el primer instante hasta su explosivo climax en el que los keroxenitas no querían dejar de bailar.

Pero para solucionarlo ya estaban Chúpame el Dedo. Su propuesta además de imparable es intransigente, tremendamente divertida. El dúo, que forma también parte de Los Pirañas, Meridian Brothers o Frente Cumbiero, entre otras formaciones, y embutido en túnicas demostraron por qué se postulan como uno de los secretos mejor guardados del underground latinoamericano. Desde la frivolidad de sus voces distorsionadas y su cercana conexión con el público, los colombianos ofrecieron sin embargo uno de los directos más exigentes y bailones que hemos visto en esta edición de Keroxen.

Moor Mother cerró esta jornada, con una tímida aunque progresiva introducción que desenvocó, no sin ciertas incidencias escénicas, en una brutal sesión en la que ya disparatada y totalmente dueña del escenario terminó por crear esa esperada comunión con un público atento y pendiente de sus speechs, sus motherfuckers y su electrónica grave, tensa y oscura.

Una cuarta jornada para el recuerdo y que enlaza de forma efectiva con la próxima cita de Keroxen el próximo 30 de noviembre para el que pueden adquirir ya sus entradas en la plataforma Tickety.

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