José Padilla dirigirá una adaptación de 'La Isla Púrpura'

El Teatro Guimerá coproducirá una versión libre de ‘La isla púrpura’, de Mijaíl Bulgákov, que se prevé representar en el segundo semestre de este año. Tanto la dramaturgia como la dirección de esta obra correrá a cargo del tinerfeño José Padilla, considerado como uno de los nuevos talentos emergentes del panorama teatral nacional, con una trayectoria profesional de reconocido prestigio.

Padilla reconoce que desde que leyó el texto de Bulgákov procuró, de un modo u otro, dotar a sus textos de esa irreverencia, “evidentemente no porque haya vivido nada cercano a la desdichada situación de todos los que sufrieron aquel terror sin igual, sino porque se presentó ante mí un método que era diamante puro para la escritura dramática: adoptando una forma aparentemente contraria a la tesis de la obra que estamos escribiendo, ésta resalta, destaca, se ve mejor, con lucidez, no apabulla y por lo tanto invita a la reflexión”.

Sobre el autor

José Padilla nació en Santa Cruz de Tenerife. Inició su formación teatral en la Escuela Insular de Teatro y en el colectivo Troysteatro. En 2000 ingresó en la Real Escuela Superior de Arte Dramático (RESAD), donde comenzó su labor como dramaturgo, traduciendo y adaptando 'Ángeles en América', de Tony Kushner, para el final de carrera de su promoción (2004). Fundador de la compañía Grumelot 03, en sus primeros años tradujo y adaptó, entre otras, 'Reventado' de Sarah Kane y 'Otro no tengo’ [Have I none]' de Edward Bond. 

Galardonado con el ‘Premio Ojo Crítico de Teatro’ de Radio Nacional de España 2013 y el ‘Premio Réplica’ a la mejor autoría canaria por su obra ‘Porno casero’. Ha traducido y adaptado ‘Reventado de Sarah Kane o Have I none’ (‘Otro no tengo’), de Edward Bond. Entre sus títulos originales destacan ‘En el cielo de mi boca’ o ‘Cuándo llueve vodka’. En la primera edición del certamen ‘Almagro off’ presentó su dramaturgia ‘Malcontent’ que obtuvo una mención especial del jurado. En 2012 estrenó una versión de ‘Enrique VIII’, de William Shakespeare, en el ‘Globe Theatre’ de Londres. Su adaptación de ‘La importancia de llamarse Ernesto’, de Oscar Wilde, llevada a cabo junto a Alfredo Sanzol, fue nominada a ‘Mejor Espectáculo Revelación en los Premios Max’. En abril de 2013 codirigió su obra ‘Sagrado Corazón 45’ para ‘La casa de la portera’. Sus trabajos más recientes son: ‘Los cuatro de Düsseldorf’, estrenada en el Sol de York y ‘Haz clic aquí’ para el ciclo ‘Escritos en la Escena’, del Centro Dramático Nacional y estrenada en la sala de La Princesa (Teatro María Guerrero).

Sobre la obra

'La isla púrpura’ aborda la representación chapucera de la obra de dicho título. A toda prisa y sin preparación la compañía de Guenadi Panfílovich improvisa la función ante un único espectador, Savva Lukich, censor del régimen y única persona que puede dar el visto bueno para que la pieza llegue a ser representada. Urgencia: Lukich se va mañana de vacaciones. Horror: el director -Panfílovich- no tiene ni idea de lo que ha de representarse, por suerte tiene a su lado al dramaturgo Vasili Artúrovich Dymogatski, un periodista venido a menos que se hace llamar Julio Verne. El desastre está servido, la farsa va a dar comienzo.

Mijaíl Bulgákov fue un escritor y dramaturgo ruso de la primera mitad del siglo XX que nunca apoyó el régimen soviético y se mofó de sus deficiencias en varias de sus obras, lo que le supuso muchos años de ostracismo.  Tuvo que soportar un constante acoso por parte del NKVD (el Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos), que llegó a registrar su domicilio y a detenerle en más de una ocasión, siendo boicoteada la publicación de sus obras. ‘La isla púrpura’ fue escrita en 1927. El texto destila optimismo revolucionario y aparentemente encaja como un guante con la ideología imperante, pero la duda es si conseguirá el visto bueno del censor. Una de las genialidades de este texto reside en que se trata de una obra de teatro que se desarrolla dentro de otra obra teatral, precisamente titulada ‘La isla púrpura’.

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